Vinicius, ¿por qué siempre tú?
Desde ese minuto, el 72, Xabi Alonso ya sabía que podía ganar El Clásico por 10-1 que daba igual: la primera pregunta en la sala de prensa iba a ser sobre Vinicius y su enfado en el cambio. Y es normal. El brasileño le echó un pulso delante de todo el Bernabéu cuando vio su dorsal en el cartelón con su «¿Por qué siempre yo?» que ya patentó Mario Balotelli en la Premier.
Dio igual que el equipo blanco fuera ganando y haciendo un buen papel, que estuviera convenciendo y que quedara realmente poco para atar tres puntos muy importantes de cara a LaLiga.
Vinicius sobrepuso todo eso, se lo echó a la espalda y decidió ser el protagonista del partido. Sin marcar, sin asistir. Solo con gesticular que ya puede decirse que es otro de los grandes atributos que tiene el brasileño en su juego.
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A la sombra de Bellingham y Mbappé
Y si había alguna duda, en el Clásico se despejaron todas: Vinicius no lleva lleva bien el haber perdido el trono en favor de Mbappé. Tampoco de Bellingham, que fueron los verdaderos líderes del equipo en la victoria ante el FC Barcelona y, por ello, se fueron aclamados del estadio. El francés y el inglés son quienes no generan tanto odio en los rivales, quienes infunden respeto y quienes visten mejor. Más elegantes.
Eso también se vio al final, donde no aparecieron en la tangana mientras que el brasileño fue de los que la alimentó enfrentándose a Lamine en cuanto a César Soto Grado pitó el final.
En fin. Compartir la felicidad está muy bien pero el protagonismo ya no tanto. Y bien haría Xabi Alonso o Carvajal en tener una conversación con el chico los próximos días para explicarle que por ahí no es. Aunque es algo que ya se ha debido hacer tantas veces y con tan poco resultado, que puede que haya que tomar otras decisiones. Pero eso es tarea de una sola persona.
