Vinicius, eterno Balón de Playa, por Cristina Cubero
El Celler de Can Roca de los hermanos Roca no compite en la elección por el mejor restaurante del mundo. En el 2018 los promotores del codiciado título de ‘The World´s 50 Best Restaurants’ decidieron que los chefs que entre el 2002 y el 2018 hubieran alcanzado el número uno pasarían a formar parte del grupo ‘Best of the best’, sencillamente los mejores de los mejores. France Football debería crear un Balón de Platino para premiar la carrera del ocho veces Balón de Oro Leo Messi o la de Cristiano Ronaldo (5), como Vinicius debería ostentar de por vida el título de ‘Balón de Playa’ que no tiene nada que ver con su calidad innata para jugar al fútbol, sí por su actitud retadora, chulesca y despectiva en los terrenos de juego que además incita a un debate nocivo para nuestro fútbol y nuestra sociedad.
Vinicius volvió a ser protagonista por sus gestos en el Carlos Tartiere enviando a una parte de la afición del Oviedo ‘a Segunda’ en un gesto tan feo como innecesario. El brasileño se ha convertido en el futbolista menos querido cuando por su calidad debería ser idolatrado. Cae mal. Profundamente mal. Afean de él sus gestos, su conducta y sus declaraciones. Vinicius no es ni siquiera el mejor en su profesión pero le han hecho creer en su entorno que ha venido al mundo del fútbol a ser el justiciero, el mesías, el liberador de almas. Y sólo es el menos amado porque no sabe calibrar sus acciones.
Amo Brasil y los brasileños. Venero su forma de entender el fútbol y la vida, me contagio de sus sonrisas y su alegría, si tuviera que vivir en otro país del mundo sería sin duda Brasil. Vinicius necesita a su lado a un Carles Puyol que le afee los gestos inmaduros, un capitán que le transmita valores y le enseñe, como hizo con Gerard Piqué. Provocar sólo te lleva a perjudicarte a ti mismo y al equipo. Xabi Alonso tiene un problema tan grande como padece el Real Madrid como club y entidad basada en la proyección de unos valores. Pero el problema nos afecta a todos como sociedad cuando el brasileño quiera justificar sus actitudes enarbolando otras banderas. Avisados estamos.
