Vinícius, demiurgo de un Madrid que aún no encuentra la armonía

El Real Madrid venció por 3-1 al Villarreal CF en el Bernabéu, pero la cifra esconde más dudas que certezas. El equipo de Xabi Alonso aún no encuentra el equilibrio entre el vértigo individual y el orden colectivo. Ganó porque Vinícius —en estado de gracia— decidió.

Primer acto: desorden disfrazado de dominio

Durante media hora, el Madrid fue dueño del balón y de la escena, pero no del ritmo. Jugó acelerado, sin la pausa de los equipos sabios. Vinícius y Mastantuono ganaban a sus pares por insistencia, no por combinación. Cuando Courtois salvó un mano a mano ante Oluwaseyi, pareció recordar a todos que la épica no puede suplir eternamente a la táctica.

Vinícius, el hereje que impone su credo

En el 47′, un remate con fortuna rompió la paridad. Vinícius recibió al borde, bailó, disparó: Comesaña desvió. Gol. En el 69′, forzó un penalti riguroso ante Rafa Marín. Lo ejecutó con fiereza, sin estilo pero con eficacia. Y en el 81′, provocó la expulsión de Mouriño con otra caída teatral. El berrinche contemporáneo como arma táctica.

El Villarreal, digno hasta el final

Marcelino planteó un partido sobrio. Replegado, compacto, con doble línea de cuatro. Las entradas de Mikautadze y Pépé cambiaron el pulso del partido. El georgiano marcó el 2-1 con precisión quirúrgica. Su gol, en el 73′, expuso las grietas del Madrid sin balón. Esas que un equipo mejor armado habría sabido explotar.

Mbappé, entre el esfuerzo y el dolor

El francés cerró la cuenta al 81′, tras una combinación rápida con Brahim. Pero se marchó lesionado. Su rostro, más pálido que la noche de París, fue el epílogo perfecto para un partido de contrastes. ¿Luz o sombra en Chamartín? Todo depende del cristal táctico con que se mire.

Valverde, el último clásico

Ubicado como lateral derecho, Fede Valverde ofreció una lección de generosidad y sentido colectivo. Él sí interpreta el fútbol como deber moral. Desdobló, corrigió, asistió y sostuvo. Su partido fue una réplica a la frivolidad reinante.

La victoria no basta si no hay plan

Este Madrid gana por talento, no por sistema. Xabi Alonso tendrá que encontrar la cuadratura del círculo: armonizar la furia de Vinícius con el orden que exige una temporada larga. Mientras tanto, el Bernabéu aplaude sin entender del todo qué está viendo.

Comparaciones necesarias

Hay algo de este Madrid que remite al Real de Toshack: exuberancia ofensiva, fragilidad estructural. Por contraste, el Villarreal recuerda a la Real Sociedad de Ormaetxea: bloque, trabajo y fidelidad a la causa.

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