Vender a Fermín, por Alfredo Martínez

Fermín López (segundo por la izquierda) durante el entrenamiento en la CE Joan Gamper previo al Rayo-Barça de LaLiga 2025/26 / Dani Barbeito

Vender o no vender a Fermín López, ese es el dilema. Además, añadiendo que estamos ya a estas alturas del mercado, con poco margen de maniobra, con la situación económica del club, con la salida de Iñigo Martínez y para tratar de no debilitar la plantilla, no es una decisión fácil de asumir.

Todo, lógicamente, además, tiene sus pros y sus contras. Partimos de la base, por supuesto, de que la última decisión la tiene que tomar, siempre, el jugador. Si Fermín no quiere salir, por mucho que le tripliquen su ficha del Barcelona, no sale.

Si llegan ofertas, decide el club

Eso sí, como todo, todo en la vida tiene un precio. Una cifra por la que es indiscutible que ya no debe haber debate. Y que algunos la sitúan más alta que otros. Es cierto que Fermín tiene mucho mercado futbolístico y que es un jugador muy apetecido por numerosos equipos de la Premier, algo que ya hemos publicado en esta misma página. Manchester United, Chelsea, Aston Villa, Newcastle… la lista es larga y suficientemente clarificadora del valor del mediapunta onubense. La cláusula es de 500 millones por lo que quien decide, si llegan ofertas interesantes, siempre es el club.

Venderle por 50 millones, que fueron las primeras cifras que se barajaron, sería una mala operación. Un jugador titular futuro, con sólo 22 años, con las cantidades astronómicas que se están pagando por jugadores sin tanto porvenir, sería una mala operación; máxime cuando cualquier aspirante a titular de la primera plantilla que trate de fichar el Barcelona tiene un valor cercano a los 80 millones en casi todos los casos. Menos de esa cifra sería un grave error, bajo mi punto de vista.

Tiene progresión y mucho gol

Corres además el riesgo de que el futbolista, como es este caso, se revalorice, crezca y se convierta en un futbolista de peso y con un valor de mercado mayor, mucho mayor. Fermín López lleva una enorme progresión, y tiene gol, mucho gol. Sin ser indiscutible en el once azulgrana, la temporada pasada intervino en ¡17 goles! contando 9 asistencias, y eso en el fútbol, se paga caro.

Luego está el factor emocional. Jugadores que sienten la camiseta y que es fácil ver llorar de rabia cuando pierde el equipo en un partido importante. Futbolistas con puro sentimiento culé.

De salir Fermín, lo único positivo, al margen de los importantes ingresos económicos, sería que el Barcelona se vería obligado a seguir apostando por gente joven que viene de atrás como Dro o Toni o Guille Fernández, pero quizás sea muy prematuro.

No debe ser un club vendedor

El Barcelona no debe ser, por norma, un club vendedor, sesta honrosas excepciones, y esta no lo parece. Es un momento clave de la historia del club, para tratar de revertir la situación económica pero también para el estreno del nuevo estadio al que el club debe tratar de llegar con el equipo más competitivo posible.

Hagamos un equipo, ilusionemos a la gente con jugadores que sienten la camiseta, con garra, con futuro y con Fermín entre ellos.

Fuente