Una tradición que se ha perdido en el Athletic, por Endika Río
El de Eindhoven es uno de esos amistosos para valorar en su justa medida. Básicamente porque medía a dos equipos que no están en el mismo punto de cocción competitiva. El PSV tiene el debut a la vuelta de la esquina y al Athletic aún le restan tres semanas. Los bilbaínos cargaron minutos en las piernas, mostraron a ratos buenas intenciones y no hubo que lamentar heridos en forma de lesionados. Se da por buena la excursión a Países Bajos.
Pero hay una cosa que echo de menos viendo el choque del Philips Stadion. Diría que no soy el único, que es un sentimiento generalizado. Una tradición que se ha perdido en Bilbao en los últimos años. La de disputar un amistoso en verano en San Mamés a modo de presentación ante su gente. Curiosamente PSV, Liverpool y Arsenal han elegido a los leones para decir hola al nuevo curso en sus respectivos feudos. El Athletic ha pasado de anfitrión a visitante.
Y no se trata de culpar a los que están porque es algo que se tomó por costumbre hace años eso de que el primer compromiso en La Catedral fuera oficial y nunca se ha restaurado. San Mamés sufre mucho a lo largo de una temporada, hay actos previstos en época estival y el terreno de juego necesita sus tiempos para el cuidado. Eso es así. Esta semana, sin ir más lejos, han comenzado los trabajos para sustituir el césped. Pero se añora. Sería hasta un buen momento para que los más txikis tuvieran su primera experiencia athleticzale en vivo y en directo. Ojalá se pueda recuperar algún día.
