Un verano en Nueva… Jersey

Si te quieres divertir, dice la canción, solo tienes que vivir un verano en Nueva York. Sin embargo, eso no fue aplicable anoche a Kylian Mbappé que, aunque él en Nueva Jersey, culminó su fatal ocaso de temporada lleno de calamidades y, desde luego, nada divertido.

Y es que para empezar, el duelo ante el PSG no era un reencuentro cualquiera sino ‘El reencuentro’. Ese temido y a la vez deseado momento en la vida de casi todo futbolista en el que te toca jugar contra los que un día fueron tus compañeros y contra los que un día fueron tus aficionados. Trago difícil. Con que más aún si te llamas Kylian Mbappé, protagonizaste uno de los grandes ‘culebrones’ de la historia reciente del fútbol para estar donde estás y todavía sigues de bronca en los juzgados porque te deben, según tus abogados, unos 55 millones de euros. 

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Esos eran los ingredientes. Variados y con chispa. Sin embargo el caldo salió más bien soso. Sin sustancia. Entre otras cosas porque Mbappé, muy mermado físicamente, apenas destacó y aunque lo intentó una y otra vez, no acertaba a crear peligro sobre la portería de Donnarumma. Fue un quiero y no puedo en toda regla.

Y todo por una serie de catastróficas desdichas en un torneo que lo empezó con una gastroenteritis que le llevó al hospital y lo termina con una paliza de su ex-equipo que le lleva a casa. De esta manera pone fin a su primera temporada de blanco en la que registra una Supercopa de Europa, una Copa Intercontinental y, lo más valioso, su primera Bota de Oro conseguida tras marcar 43 goles. Bastante mejorable.

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