Un tanto de Madroño otorga ventaja al Tropezón en las semifinales
Hay tardes que resumen una temporada. Y Riomar fue escenario de una de esas. El Tropezón, curtido en la trinchera de los grandes partidos, sacó adelante un encuentro lleno de matices con la solvencia de quien sabe lo que se juega. El Castro, digno rival, puso alma e ímpetu, pero cayó por la mínima en un duelo que se decidió en los detalles y que deja a los taniegos con una valiosa renta de cara al encuentro de vuelta en Santa Ana.
Respeto inicial, dominio visitante
Durante los primeros compases, ambos equipos mostraron un respeto mutuo propio de quien conoce al detalle las fortalezas del rival. Fue el Tropezón el que poco a poco fue imponiendo su patrón, manejando el balón con mayor criterio y encontrando espacios en la zaga rojilla, gracias a su disposición táctica con tres centrales y dos carrileros profundos.
El Castro trató de hacer daño al contragolpe, pero sus intentos morían en la telaraña tejida por Nando Crespo. Las mejores ocasiones fueron visitantes, y en el añadido del primer tiempo llegó la jugada capital: pase filtrado de Héctor y definición certera de Madroño para firmar el 0-1 con el que se llegaría al descanso.
El Castro se rebela, pero sin premio
Tras el paso por vestuarios, los de José Güemes mostraron una cara mucho más agresiva. El Castro presionó arriba, arriesgó y generó espacios que el Tropezón intentó aprovechar a la contra, especialmente por el costado izquierdo, donde Emilio Herrera sembró el caos en varias transiciones.
Los cambios locales, con la entrada de Jondi, Masside y Ansua, dieron aire fresco, pero no fueron suficientes para superar a una defensa que, sin alardes, supo cerrar filas y contener las embestidas. Nando Crespo también movió piezas, y su equipo volvió a adormecer el encuentro en los últimos 20 minutos, ralentizando el ritmo y bajando las revoluciones.
La polémica final y el peso del resultado
En el descuento, el Castro rozó el empate en una jugada embarullada tras una falta lejana que acabó anulada por fuera de juego. El murmullo en la grada no empañó la seriedad con la que el Tropezón gestionó su ventaja. Galnares, seguro bajo palos, atajó con solvencia el último intento de Masside desde fuera del área.
Al término del partido, Crespo valoró el triunfo: “Sabíamos que sería un partido de nervios y detalles. Hemos sabido madurarlo y ser contundentes cuando tocaba”. Por su parte, Güemes se mostró confiado de cara a la vuelta: “Nos queda vida, y Santa Ana no es inexpugnable”.
Todo se decidirá en Santa Ana
Con este resultado, el Tropezón parte con ventaja en la eliminatoria. El próximo sábado, en su feudo de Santa Ana, tendrá la ocasión de sellar su pase a la final cántabra del playoff, donde esperará el ganador del Cayón-Atlético Albericia.
La batalla por la Segunda Federación ha comenzado, y los taniegos han dejado claro que van muy en serio. No les sobra nada, pero tienen lo que más pesa en estas lides: competitividad y fe en lo que hacen. El Castro, mientras tanto, mantiene viva la esperanza de una remontada que exigirá su mejor versión ante uno de los bloques más fiables del curso.
