Un Madrid circulando en reserva, por Javier Alfaro

En su viaje de Chamartín a Sevilla, el Real Madrid pasó este miércoles por Getafe para recoger tres puntos con los que seguir luchando por LaLiga, pero evidenció que en su depósito ya no queda mucha gasolina. A pesar de la importancia del envite, a Carlo Ancelotti, poco amigo de darle minutos de calidad a los Arda Güler, Endrick, Fran García y compañía, tiró de rotaciones en el Coliseum. Y le salió bien atendiendo al resultado final, pero eso no quita que quedase claro que, como equipo, el Real Madrid llega más que justo al final de temporada.

Lo comentado ni mucho menos pretende ser sinónimo de decir que el Barça vaya a tenerlo fácil en la final de La Cartuja a pesar de que las sensaciones que ofrece el cuadro culé sí son más buenas que las del conjunto blanco. A nadie se le escapa que, siendo ambas por la mínima, las victorias del Barça ante el Mallorca y del Real Madrid frente al Getafe entre poco y nada se parecen. Pero en un Clásico el momento de forma que atraviesan ambos equipos siempre tiene menos peso del que tiene en un partido cualquiera, y tratarse de una final no hace más que acentuar esa circunstancia.

El encuentro de pasado mañana promete ser un duelo de aquellos que se deciden por pequeños detalles. Y puede que precisamente por tratarse de la posibilidad más cercana que tiene el Real Madrid para lograr un título este curso haga que lo de estar circulando en reserva no evite que pise el acelerador a fondo. Pero que no le sobra gasolina, tanto por las bajas como por el estado en el que se encuentran aquellos que pueden jugar, es una realidad.

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