Un líder que gana incluso cuando sufre

Hay partidos que valen más que tres puntos. Y el que se vivió ayer domingo en El Sardinero fue uno de ellos. El Racing superó al Córdoba por 4-3 en un duelo eléctrico, de esos que dejan al estadio sin aliento y refuerzan una sensación que empieza a instalarse en Santander: el sueño del ascenso ya no parece una quimera.

El conjunto cántabro sacó adelante un encuentro tan brillante como sufrido ante un Córdoba valiente, que nunca se rindió y obligó al líder a emplearse a fondo hasta el último suspiro. Siete goles, ritmo frenético y un final de infarto para una victoria que refuerza la candidatura racinguista.

Un inicio de ida y vuelta

El partido arrancó sin especulación. El Córdoba, dirigido por Iván Ania, salió mandón, con personalidad y varias llegadas peligrosas sobre la portería de Ezkieta. El Racing tampoco renunció al ataque y buscó castigar a la contra.

De hecho, Andrés Martín tuvo dos ocasiones clarísimas en el mano a mano ante Carlos Marín, pero el portero cordobesista ganó ambos duelos.

El primer golpe lo dio el Córdoba. Una jugada por la banda derecha terminó con un despeje defectuoso de la zaga racinguista que aprovechó Trilli para hacer el 0-1.

La reacción del Racing fue inmediata. Apenas un minuto después, centro desde la derecha, tacón brillante de Canales para prolongar y Andrés Martín definió con precisión para devolver el empate al marcador.

El encuentro se convirtió en un intercambio constante de golpes, con dos equipos volcados en ataque y muy poco balón en el centro del campo. El Córdoba terminó la primera parte empujando, aunque sin lograr romper de nuevo la igualdad.

Dos minutos que cambiaron el partido

El segundo tiempo arrancó de la mejor manera posible para el Racing.

Primero, tras un saque de esquina lleno de rechaces, Manu Hernando apareció para marcar el 2-1 y estrenarse como goleador con la camiseta verdiblanca.

Y cuando el Córdoba aún trataba de reorganizarse, llegó el tercero. Un error de Carlos Marín dejó el balón franco y Íñigo Vicente no desaprovechó el regalo para firmar el 3-1.

En apenas dos minutos, el Racing había dado un golpe casi definitivo al encuentro.

El Córdoba aprieta

Lejos de rendirse, el Córdoba volvió a meterse en el partido con un auténtico golazo de Isma Ruiz, que soltó un disparo desde fuera del área imposible para Ezkieta.

Con el 3-2, el encuentro volvió a abrirse.

El Racing dispuso de varias ocasiones para sentenciar, pero no logró cerrarlo. Y en Segunda División, cuando perdonas, casi siempre toca sufrir.

Andrés Martín y un final de infarto

Cuando el Córdoba más empujaba, el Racing encontró el espacio que necesitaba. Saque largo de Ezkieta, defensa visitante descolocada y Andrés Martín cruzó el balón para firmar su doblete y el 4-2.

Parecía la sentencia.

Pero aún quedaba drama.

En el minuto 90, Adilson recortó distancias para el Córdoba tras otra internada por banda derecha de Carracedo.

Y en el 94, Obolskii tuvo el empate en sus botas. Su disparo se marchó por muy poco.

Ahí se acabó todo.

La ilusión sigue creciendo

El pitido final desató la celebración en El Sardinero. El Racing había sobrevivido a un partido exigente y sumaba tres puntos de enorme valor en la pelea por el ascenso.

Queda mucho camino por recorrer, pero cada jornada que pasa la sensación es más clara.

El Racing no solo lidera. El Racing empieza a creer de verdad en el regreso a Primera.

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