Un estudio revela cuál es el interruptor que empuja a hacer deporte
En ocasiones, la pereza inicial acostumbra a desaparecer en los primeros minutos de entrenamiento
Ir al gimnasio y hacer deporte son el propósito estrella de cada año / EP
Javier Fidalgo
30 SEPT 2025 7:30
En septiembre, muchas personas deciden hacer deporte con la vuelta a la rutina tras volver de las vacaciones. No obstante, en ocasiones resulta complicado encontrar la motivación para hacer ejercicio físico.
Esta pereza inicial acostumbra a desaparecer en los primeros minutos de entrenamiento, y algunos deportistas se preguntan por qué sucede. Recientemente, un estudio ha revelado la función que tienen unas proteínas de nuestros músculos.
Guadalupe Sabio, investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha explicado que «hemos descubierto una vía de señalización molecular entre músculo y cerebro que controla el que, cuando hacemos ejercicio, tengamos ese impulso de hacer todavía más».
La investigación, con autores españoles, ha sido publicada en la revista ‘Science Advances’. Según los resultados, «las proteínas que produce el músculo con el ejercicio se regulan entre sí, para evitar que el deseo de ejercitarse acabe perjudicando al organismo».
Por otra parte, el informe comenta que para las personas con obesidad, «este descubrimiento es clave: en ellas hemos visto que hay una inhibición de las proteínas. Lo que nos lleva a justificar de forma orgánica porqué les cuesta más ponerse en activo«.
En este contexto, Sabio explica que la activación de la proteína p38 «a causa del ejercicio conduce a la producción de IL-15». Esta parte sería clave, ya que «el aumento de interleuquina 15 en sangre funciona como una señal al cerebro para potenciar la actividad motora, lo que impulsa a los animales a estar más activos de forma voluntaria».
En resumen, los investigadores piensan que «estas quinasas de estrés, que son las que activan el músculo, tenían una función importante en el músculo porque se activaban durante el ejercicio y eso lo veíamos en el ratón».
Al observar animal, se dieron cuenta que «no paraba, ni siquiera en la rueda de las jaulas. Corrían cada vez más». Además, el ejercicio constante mejoró el metabolismo, redujo la tendencia a la diabetes y la acumulación de grasas.
