Un centro del campo sin dueño: el problema que persigue al Madrid en 2026
El Real Madrid afronta 2026 con una asignatura pendiente: encontrar al heredero natural de los genios que marcaron época en su medular, Luka Modric y Toni Kroos. Ambos ya fuera del club, su ausencia se ha notado en la organización del juego, y Xabi Alonso todavía no ha dado con el jugador adecuado que asuma ese papel de organizador.
Un vacío que nadie ha llenado
Pese a la riqueza de perfiles en la plantilla, ningún jugador ha logrado imponer su liderazgo creativo. Arda Güler fue la primera gran apuesta del técnico tolosarra. El turco, aunque talentoso y con visión, ha perdido presencia en el último mes del año y no termina de brillar en una posición más retrasada, donde pierde influencia en el último pase y conexión con hombres como Mbappé.
Eduardo Camavinga, por su parte, ha tenido que adaptarse a múltiples roles: interior, pivote, incluso lateral derecho. Su capacidad física es indiscutible, pero no ha terminado de consolidarse en un puesto fijo que le permita explotar su potencial creativo. Tampoco Dani Ceballos, más perfilado para tareas organizativas, ha convencido del todo: encadena varios partidos sin minutos pese a una titularidad significativa ante el City.
Opciones más ofensivas
Otros nombres como Jude Bellingham o Fede Valverde han sido utilizados en zonas de creación, pero su vocación ofensiva, llegada desde segunda línea y capacidad goleadora limitan su encaje como cerebros puros. A Bellingham, por ejemplo, se le ha visto más cómodo en posiciones de mediapunta o escorado a la izquierda, dependiendo del dibujo con dos o tres delanteros. En el caso del uruguayo, su despliegue físico sigue siendo su principal arma, aunque Xabi lo vea como un «nuevo Gerrard».
La afición pide fichajes
La falta de claridad en el timón del equipo se ha hecho evidente, y la propia afición lo ha señalado como prioridad. El club blanco no reforzará esta posición en invierno, pero sí se plantea acudir al mercado en verano. Uno de los nombres que sonó con fuerza fue el de Martín Zubimendi, aunque su fichaje por el Arsenal frustró cualquier intento.
La dirección deportiva, mientras tanto, sigue analizando las necesidades con el objetivo de dar a Xabi un centrocampista que encaje en su estilo de juego. Un jugador que piense, mande, reparta y marque el ritmo, algo que, hasta ahora, nadie ha conseguido hacer tras la salida de los históricos.
Un reto para el 2026
De momento, será tarea del cuerpo técnico seguir explorando soluciones internas. Pero el mensaje es claro: el Madrid necesita un cerebro. Un líder que no solo organice, sino que dé identidad al juego del equipo. Si en este segundo tramo de temporada no emerge esa figura dentro del vestuario, el verano será tiempo de fichar. Porque sin timonel, el barco blanco no puede aspirar a dominar Europa.
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