Sin Copa, pero con tiempo: el Real Madrid entra en territorio desconocido
El Real Madrid entra en un escenario inédito esta temporada. La eliminación en la Copa del Rey ha dejado al conjunto blanco con dos semanas completas sin partidos intersemanales, un oasis en un calendario habitualmente asfixiante que abre la puerta a lo que en Valdebebas ya se denomina una auténtica ‘minipretemporada’. Un periodo que lleva el sello de Antonio Pintus y que permitirá a Álvaro Arbeloa empezar a moldear al equipo con más tiempo y menos urgencias.
Es la hora de “el diablo”, como se conoce internamente al preparador físico italiano. Pintus ha recuperado protagonismo con el cambio de timonel en el banquillo. Con la salida de Xabi Alonso y el ascenso de Arbeloa, el club volvió a apostar por una figura que siempre ha contado con el respaldo de la zona noble. “Nos hace falta”, deslizó el nuevo técnico tras la derrota de Albacete, alineándose con una idea compartida en los despachos.
Hasta ahora, el contexto no había permitido mirar demasiado al futuro. Arbeloa suma seis partidos en 19 días, con más ruedas de prensa que entrenamientos reales y con sesiones marcadas por la recuperación más que por la construcción. Pero el calendario concede ahora un respiro inédito: el siguiente partido no llegará en dos o tres días, sino una semana después. Tras Mestalla (domingo, 21:00), la Real Sociedad no visitará el Bernabéu hasta seis días más tarde. De fin de semana en fin de semana. Un unicornio esta temporada para el Madrid.
Arbeloa no oculta su alivio. “Con estas semanas, sin partido intersemanal, intentaremos que el equipo trabaje y vaya hacia donde queremos”, afirmó. Un mensaje que resume el momento: ahora o nunca para sentar las bases del nuevo proyecto.
Regularidad y ‘cosas pequeñas’
El objetivo es reducir esos “picos” a los que alude el técnico: momentos de dominio alternados con fases en las que el equipo se diluye. Ocurrió ante el Rayo Vallecano, donde el juego dejó dudas pese a la victoria maquillada por el penalti forzado por Brahim y convertido por Mbappé. Ganar tapa grietas, pero no las elimina.
Paradójicamente, ha sido una derrota —y la ausencia de Copa— la que ha abierto esta ventana de trabajo. Mientras otros clubes disputan cuartos y semifinales, el Madrid entrenará. Hasta ahora, la labor de Arbeloa ha sido sobre todo emocional: cercanía con el vestuario, adaptación del sistema a los futbolistas y no al revés, y mensajes claros dentro y fuera. La de Pintus, en cambio, ha sido prudente, enfocada más en no sobrecargar que en exprimir.
Pero ahora llega el momento de incidir en las “cosas pequeñas”, esas que Arbeloa reivindicó tras el Rayo: “Para ganar hace falta hacer muchas cosas… o muchas cosas pequeñas bien hechas. No vale solo con una”. Aunque respondió con un escueto “no” cuando se le preguntó si le preocupaba el juego, es consciente de que hay pasos que dar.
Chapa y pintura con mirada al futuro
Serán días de chapa y pintura, clave para que la plantilla interiorice los conceptos del nuevo cuerpo técnico. “Para poder hacer eso necesitas trabajar; horas en el campo. Y eso es lo que vamos a tener estas dos próximas semanas”, insistió Arbeloa. De no haber tropezado en Da Luz, incluso habrían sido cinco semanas, pero esa es otra historia.
El regreso de Pintus a la primera línea ha sido bien recibido por los jugadores. Es un sargento querido, exigente pero respetado. “Tenemos mucho margen de mejora en lo físico y para eso está Antonio”, recalcó Arbeloa. Un margen que hasta ahora ha sido intermitente: luces, como en La Cerámica, y sombras, como en Lisboa, donde el Benfica ganó todas las batallas, incluida la física, corriendo 10 kilómetros más.
Estas dos semanas servirán para equilibrar pasado, presente y futuro. Con Valencia y Real Sociedad en el horizonte, el plan es claro: construir desde el trabajo invisible. El plan de Arbeloa. El plan de Pintus.
