Ser del Barça en la autocensura. Opinión de Jordi Badia
Las últimas imágenes compartidas por el Barça del Camp Nou tras el anuncio / FCB El FC Barcelona comunicó el viernes pasado que el Trofeo Joan Gamper no se podrá jugar en el Camp Nou. El 25 de junio, había publicado un vídeo en el que el presidente Joan Laporta anunciaba oficialmente que «el Barça vuelve a casa» el 10 de agosto de 2025. La reapertura sería parcial porque todavía había partes que debían completarse. Pero todo estaba listo para dar “un paso simbólico y emocional hacia el futuro”. El lema de la campaña que se iniciaba era ‘Volvemos a casa, vibramos’. No es la primera vez que el club anuncia a través de sus canales oficiales o de sus directivos una fecha de regreso y que, al cabo de un tiempo, debe desdecirse. En los más de dos años de reforma del Camp Nou, el club ha ido anunciando y reanunciando las fechas del regreso. La diferencia con esta última ha sido la contundencia y la solemnidad del compromiso, con la implicación del presidente Laporta que era difícil poner en duda. Que el club anuncie una fecha de regreso y que lo haga el presidente en un vídeo y que al cabo de menos de un mes se tengan que desdecir es lo que causa perplejidad. Porque no se entiende. Debe haber alguna razón que explique la imprudencia de haber hecho un anuncio cuando el club no tenía el regreso ligado con todos los permisos correspondientes. El excandidato a la presidencia Víctor Font lo calificó de «ridículo». El exvicepresidente Alfons Godall le respondió que «un buen culé nunca diría que el club hace el ridículo». Y Toni Freixa, exdirectivo y excandidato, que «no me encontraréis» en la crítica «a la gente del club que se está dejando la piel para conseguir volver al Estadio». Cada uno emplea el calificativo que considera más adecuado. Y claro que cada uno tiene el umbral del ridículo más arriba o más abajo. Como la moral. Pero, cuesta creer que “un buen culé” no esté preocupado por la imagen del club cuando ficha a un jugador y no puede inscribirlo de forma inmediata o bien se envuelve con la fecha del regreso al Camp Nou. Por la imagen de debilidad y pérdida de poder y capacidad de influencia que conlleva.
