Se sigue hasta que pita el árbitro, por Lobo Carrasco
1Lamine arranca y Raphinha pone la ventaja. Pitido inicial en San Moix y a Mojica le viene Lamine Yamal con regate y ganas de servir el primero. No lo consiguió pero puso bandera en línea de fondo y dejó al Mallorca muy preocupado.
Con el once más merecido, Flick pidió ritmo de pelota y presión tras pérdida para meter el partido de campo bermellón. El infalible Frenkie De Jong proporcionaba el control al equipo y Pedri podía jugar casi a la altura de Fermín para gran incomodidad de Morlanes y Antonio Sánchez. El Mallorca, muy arropado en torno a su área y con sólo la opción: salir en largo buscando a Muriqi bien marcado por Araujo.
El monólogo blaugrana no sólo era continuo, fue inteligente porque abría el campo de ataque y, así, Raíllo y Valjent no podían defender ni hacia delante ni lo que fue peor para ellos, de frente. Balón centrado de Lamine desde la derecha, minuto siete, y desmarque perfecto de Raphinha consiguiendo facturar el 0-1 de cabeza.
El Barça quería liquidar el partido pronto pero lo que sucedió seguidamente rompió al Mallorca y rebajó el hambre, hasta entonces voraz, del conjunto azulgrana.
2. Se sigue hasta que pita el árbitro. El ataque sostenido por los de Flick permitía posiciones defensivas ventajosas. Anotadas un par de apariciones locales pero sin problema para Joan Garcia que siempre estuvo perfecto tanto en posiciones como intervenciones. Pintaza de portero espectacular.
Pero vayamos con los ‘solomillos’ de las acciones inesperadas; positivas para el campeón y claramente perjudiciales para el Mallorca: la primera, el 0-2 en el minuto veintitrés obra de Ferran Torres (gran derechazo intencionado lejos de Leo Román) ante la incredulidad de los defensas locales creyendo que Munuera iba a pitar viendo a Raíllo caído (zurdazo de Lamine) sobre el césped. El Reglamento dice que si Munuera no pitó, el gol de Ferran es válido para disgusto enorme de los defensas locales y de la gran afición mallorquinista.
Con 0-2 y el Barça superior llegaron otras dos expulsiones que perjudicaron al cuadro balear y, también, al FC Barcelona. Morlanes y el Pirata Muriqi dejaron otro partido en las botas de los azulgranas.
3 Lamine lo cierra. Quedó claro que el Barça vio al Mallorca tan minimizado que le quitó ritmo y velocidad ofensiva. Ni los cambios pudieron reactivar a los de Flick en un segundo tiempo en el que su mejor botín fue no sufrir lesiones y cerrar el encuentro con el golazo de la noche.
Antes, sólo a balón parado pudieron los bermellones visitar a Joan Garcia. El conjunto blaugrana fue consumiendo los minutos con el juego de pases y posiciones más estáticas. Estaban los 3 puntos asegurados cuando al joven Jan Salas se le ocurrió increpar a Lamine. La respuesta fue otra obra de arte, de zurda, dejando a Leo Román clavado. Abrió y cerró el partido quien persigue la gloria. Se dejaron ir y el Mallorca pudo salvar otra gran goleada del Barça.
