Rubén Bonastre, pedagógo:»Nunca diría que no a volver a La Masia»
El que fuera coordinador académico de La Masia durante casi dos décadas ha atendido a Sport para valorar su paso por la mejor academia del mundo
Bonastre respondió las preguntas de Andrea Ginés y Jaume Marcet en el ADN Masia / Sport
Jaume Marcet
25 NOV 2025 6:30
Rubén Bonastre es patrimonio de la Masia. Entre el 2000 y 2019 revolucionó con Carles Folguera la manera de educar a las jóvenes promesas blaugranas. Su implicación máxima para lograr que los residentes fueran conscientes de la importancia de formarse en lo académico es innegable. Durante 15 años fue el coordinador pedagógico de La Masia siendo una institución pionera en la manera de tratar a sus jóvenes deportistas. Entre 2019 y 2021 siguió siendo empleado del Barça trabajando en el área de peñas pero hace cuatro años le abrieron la puerta de su casa sin que nadie lo entendiera. Rubén Bonastre sigue considerando La masia como su casa. Muchos de los residentes que se han formado allí lo consideran como un segundo padre. actualmente trabaja en los proyectos empresariales de andrés Iniesta que fue curiosamente el primer alumno al que ayudó con sus estudios. Rubén Bonastre es un maestro no solo en lo académico. Su paso por el ADN Masia de Sport nos dejó esta charla que reproducimos a continuación.
Pregunta: ¿Cómo fueron tus inicios en La Masia?
Estuve a punto de cumplir 18 años trabajando en La Masia. Yo empecé en el año 2000. Acabé mis estudios de biología. Me contrataron como profesor de refuerzo y estaba dos horas por la tarde. Empecé con Andrés Iniesta y otros chicos a los que ayudaba con sus estudios. A partir del 2002 ya formé parte del proyecto de Carles Folguera con dedicación total al trabajo en La Masia. Lo más importante entonces fue escuchar a los residentes y ayudarles. Se trataba de ser sus confidentes y no sus chivatos. Lo que más me enorgullece es que conseguimos interiorizar en La Masia que lo normal era formarse y estudiar.
P:¿Qué supone vivir en La Masia?
Desde fuera se puede ver que un chico que está en La Masia ya ha llegado a lo máximo y no es así. Es el inicio. Son chicos que llegan al Barça siendo las estrellas de sus equipos y cuando llegan aquí se tienen que acostumbrar incluso a ser suplentes y no jugar. Para nosotros lo básico era convencerlos de que es genial si llegan arriba pero que lo que queríamos es que si no podía ser la factura por estar en La Masia sea mínima. Queríamos que se formaran bien a nivel personal y académico.
Rubén Bonastre formó un gran equipo con Carles Folguera y Ricard Muñoz / Javi Ferrandiz
P: ¿Que mensajes les trasladabais a los residentes?
Les decíamos que hasta los 18 años eran unos privilegiados ya que podían hacer lo que más les gustaba y que además son pocas horas.. Por lo tanto les obligábamos a tener una formación. Y estudiar no quiere decir en todos los casos ser universitarios. Les ayudábamos a tener, por ejemplo, módulos de formación. Habían algunos que podían realizar cursos de de formación profesional, farmacia, actividades físico-deportivas de un grado superior. Lo que queríamos es que aprovecharan el tiempo y estudiaran mientras residían en La Masia. Si no eran estudios tan reglados y querían hacer carpintería o peluquería o lo que fuera no había problema.
Logramos que lo normal fuera formarse y estudiar. No era imprescindible cursar estudios universitarios pero sí aprovechar el tiempo y prepararse para el futuro
P:¿Cuál era tu función en La Masia?
Yo me complementaba bien con Carles Folguera. Él había sido uno de los mejores porteros de la historia del hockey sobre patines y les daba la visión de un deportista profesional. Yo les envidiaba porque todo culé al final lo que quiere es entrenar en la Masia y jugar en el Barça. Yo lo que les decía es que si no triunfaban fuese porque hay alguien mejor pero no por dejarse ir. A partir de allí les motivaba para que estudiaran explicándoles que al final son pocos los que llegan. Es cierto que en la etapa de Guardiola y Tito son muchos canteranos en el primer equipo pero no era lo habitual. La idea que también les transmitía es que con los años las charlas tácticas eran más complicadas y necesitaban saber concentrarse. Y también les decía que aunque llegues al primer equipo más tarde te querrás formar y es mejor hacerlo antes de joven.
La Masia es una residencia única / Valentí Enrich
P: ¿Qué supuso la llegada de jugadores cameruneses de la Fundación Eto’o en La Masia?
Para nosotros fue un aprendizaje brutal recibir tantos chicos que llegaron de Camerún. El choque cultural era diferente y no solo el idioma sino las costumbres. Tendíamos a pensar que todos los cameruneses eran iguales y no era cierto. Para mí Jean Marie Dongou era el que más se integró. Le ayudó mucho Sergi Samper y su familia. Le tengo mucho cariño a él y a muchos otros. Dongou me echa en cara que mis ‘niños mimados’ eran Bojan o Andrés Iniesta. Es difícil escoger pero hay un chico que me marcó mucho y fue Bakary Mendes. Hubo un día incluso que me lo llevé a casa a dormir porque era un San Juan y se había quedado solo en La Masia. Hoy en día no se podría actuar así. La primera promoción me marcó mucho. Hace poco vino Diong Mendy y comí con él y me alegró mucho volver a compartir vivencias con alguien que estuvo muchos años aquí.
Bagnack, Dongou y Bartra en un entreno de la gira asiática / Javi Ferrandiz
P:¿Qué es lo que más te llenaba de tu trabajo?
Cuando yo iba al Camp Nou y veía que la gente gritaba Iniesta, Iniesta…o ahora con Fermín y Gavi o el año pasado con Iñaki Peña…. Es algo que te llena de orgullo. La masia está para ello. Pero no es solo estos. Hay chicos que acaban sus estudios y me envíen la foto para que vea que han seguido mis consejos. Igual hacía diez años que no los veía. Paco Borrego no estudió aquí y años más tarde se ha sacado el título de secundaria y me envía un mensaje con la foto del título y me dice ‘para callar bocas’…Ese comentario me llena de orgullo y es muy bonito. Recuerdo que Fermín jugaba con el Juvenil B y fui a verlo un partido contra el Mataró. Acabó el partido y fui a saludarlo y no había jugado. Me vio y vino a saludarme y estaba muy tocado. Desde fuera se ve todo muy bonito y es cierto que es un privilegio pero hay una parte de alejarte de tu familia y no tener el apoyo cercano de los tuyos que es duro. Ese papel lo teníamos que jugar nosotros. escucharlos y estar con ellos.
Rubén Bonastre participó en el ADN Masia / Sport
P:¿Qué supuso el cambio de La Masia tradicional al nuevo edificio en la Ciutat Esportiva?
Íbamos a un edificio espectacular y el Barça lo merecía. Al final solo habían 12 niños viviendo en La masia y 48 viviendo en la boca 81 del Estadio. Estudiaban a veces en las gradas del camp Nou. Era un reto importante. El cambio también suponía más individualidad. Tenían tele en sus habitaciones y wifi. En La masia antigua había dos cabinas de teléfono. Era un reto. No queríamos perder la familiaridad de antes. En La Masia pequeña nos estorbábamos.
Lo que hace especial a La Masia es su cercanía y familiaridad. En un deporte tan profesionalizado el trato humano es básico
P:¿Qué tiene de especial La Masia?
La Masia ha sido pionera y ha tenido buenas ideas y cada vez se ha ido profesionalizando más. Se empezaron con los educadores de fin de semana, luego los de toda la semana, psicólogos, nutricionistas y se ha ido profesionalizando. Era algo muy especial tener un edificio como La Masia al lado del Camp Nou. Esto no lo tenía ningún club. Una casita con un jardín al lado del gran Estadio. Y la magia ha sido siempre la cercanía y la familiaridad. La distancia entre los directores deportivos y del fútbol base y nosotros no existía. Cuando una familia venía a visitar la residencia y venían con el responsable del fútbol base él les decía que cualquier problema se lo solucionaría yo, Carles Folguera, Ricard Muñoz o cualquier otro empleado. Esto da una tranquilidad a las familias.
Ruben Bonastre lideró numerosas iniciativas en sus 17 años en La Masia / Valentí Enrich
P: Eres patrimonio de La Masia. Todos los residentes que han pasado pr esta residencia se acuerdan de ti.
Guillermo Amor siempre explica que cuando pasa por La Masia se gira y siente que es su casa. Yo también lo siento así. La Masia es mi casa. He ayudado a construir este proyecto y nunca diría que no a volver a La Masia ya que es mi casa. Creo que lo hacíamos con cierta gracia algo que no es fácil. En este fútbol tan profesionalizado tienes que intentar ser el nexo de unión entre entrenadores, padres, entorno, representantes…la propia presión que se pone el chaval. En lo que se refiere a los representantes en el 2010 hicimos una encuesta preguntando porque tenían sus hijos esta figura y nos dijeron que era la única manera de saber desde fuera del club como estaban realmente sus hijos. Y pensamos que era bueno también tener complicidad con ellos.
Andrés Iniesta es un caso muy especial para mí. Me emociono hablando de él. Es muy humilde y tuvo que picar mucha piedra para triunfar
P:¿Qué jugador te hace más ilusión que haya llegado al primer equipo?
Uffff…Andrés Iniesta es un caso especial. Fue el primero y es algo muy especial. es tan humilde, me emociono hablando de él. Para mí que llegara al primer equipo fue muy bonito y hay que recordar que antes costaba más debutar. Iniesta tuvo que picar mucha piedra. Antes tenían que tener mucha paciencia y también eran tentados con grandes ofertas. Me hizo mucha ilusión el debut de ansu ya que recuerdo lo difícil que lo tuvo cuando se lesionó de tibia y peroné siendo infantil. Bojan….pero me estoy dejando muchos. Fermín me parece brutal. Gavi es Gavi. Ser portero y llegar como Iñaki también es muy difícil.
Rubén Bonastre explicó en el ADN Masia algunas anécdotas de su paso por La Masia / Sport
P: ¿Crees que el proyecto Masia 360 fue un error?
No me lo parece. Si no tomas decisiones no te equivocas. Carles Folguera decidió crear un proyecto muy grande en el que entraban también muchos agentes externos. Eran buenos profesionales pero la información dejó de estar en manos del Barça y pasaba a estar en manos externas aunque es cierto que controladas por el Barça. el proyecto tenía cosas muy buenas. Yo formé parte del inicio de ese proyecto aunque luego hubo discrepancias. Entonces yo ya no podía continuar porque estaba más chapado a la antigua priorizando la relación más humana y cercana con el chaval sin tantos informes explicando y justificando que se hacía con los residentes. El proyecto duró lo que duró y yo ya lo vi desde fuera. Pese a ello nadie puede negar que estuve 17 años trabajando con Carles Folguera y 15 años con Ricard Muñoz e hicimos cosas muy chulas. Más que un error la apuesta por Masia 360 fue una apuesta.
