Rodrigo de Paul y el dilema del Atlético: entre la continuidad y la tentación de Inter Miami

El nombre de Rodrigo de Paul ha irrumpido con fuerza en la agenda del Atlético de Madrid. El centrocampista argentino, uno de los jugadores más utilizados por Diego Simeone la pasada temporada y una voz influyente en el vestuario, podría estar viviendo sus últimos días en el Metropolitano. La oferta del Inter Miami ha abierto una grieta difícil de cerrar: la de un traspaso que aliviaría las cuentas rojiblancas pero que, al mismo tiempo, dejaría un hueco complicado de rellenar dentro del equipo.

La situación contractual del internacional argentino es clara: acaba contrato en junio de 2026. Si no renueva este verano, el club se arriesga a perderle a coste cero dentro de un año. Una posibilidad que el Atlético contempla con preocupación. La dirección deportiva estudia una oferta que podría rondar los 15-20 millones de euros, cifra considerada razonable dada su edad (31 años) y rendimiento actual.

Un pilar dentro del campo… y del vestuario

La evolución de De Paul en el club colchonero ha seguido una curva ascendente. Tras unos primeros años irregulares, marcados por ciertas polémicas extradeportivas y un rendimiento intermitente, el argentino ha terminado por consolidarse como una pieza imprescindible para Simeone. La pasada campaña fue el cuarto jugador de campo con más minutos disputados (3.490), solo superado por Griezmann, Llorente y Julián Álvarez.

Más allá de su aportación táctica, su peso en el grupo es hoy incuestionable. De Paul se ha ganado el respeto del vestuario, ejerciendo como puente entre los líderes veteranos y las nuevas incorporaciones. Su relación cercana con Griezmann y, sobre todo, su papel de mentor para Julián Álvarez —a quien acompañó desde su llegada al club— lo han convertido en uno de los referentes silenciosos del equipo.

Un rendimiento competitivo, aunque no brillante

Los números del argentino con el Atlético no deslumbran, pero sí reflejan su regularidad: 187 partidos, 14 goles y 26 asistencias en cuatro temporadas. Una producción menor a la de su etapa en Udinese, donde brilló con 34 goles y 37 asistencias en una cifra similar de encuentros. No obstante, su función en el esquema de Simeone ha sido menos ofensiva y más equilibrada, muchas veces sacrificada por el orden táctico.

El técnico argentino ha confiado en él incluso en condiciones físicas precarias, como cuando forzó para jugar ante el Getafe en plena acumulación de partidos antes del derbi europeo. Ese compromiso ha sido clave para reforzar su vínculo con el cuerpo técnico y la afición.

¿Renovación o venta?

El club se encuentra ahora ante una disyuntiva estratégica. Por un lado, Simeone cuenta con De Paul para el nuevo proyecto, donde su experiencia y polivalencia podrían ser fundamentales. Por otro, los dirigentes son conscientes de la dificultad para renovar su contrato a la baja, dado que el jugador tiene pretendientes con propuestas más lucrativas. El Inter Miami, que busca formar un equipo competitivo en torno a Leo Messi, lo considera un fichaje prioritario.

Aceptar su venta permitiría liberar masa salarial y abrir espacio para una posible reestructuración del centro del campo, donde Barrios y Azpilicueta podrían asumir más protagonismo. Pero también supondría perder a un futbolista asentado y a uno de los pocos campeones del mundo del vestuario.

Un adiós que ya no sería traumático

A diferencia de otras salidas inesperadas en la historia reciente del club, la de De Paul no provocaría un terremoto emocional. El argentino se va en el momento de mayor madurez, habiendo cumplido con creces las expectativas que generó su fichaje en 2021. Su adiós, de producirse, sería más un cierre natural de ciclo que una ruptura traumática.

En cualquier caso, el balón está ahora en el tejado del Atlético. La decisión no será sencilla: renovar, vender o asumir el riesgo de su marcha libre en 2026. El tiempo apremia y el mercado no espera. La historia entre De Paul y el Atleti puede estar cerca de su último capítulo.

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