Resumen, goles y highlights del partido de Liga entre el Espanyol y el FC Barcelona
El Barça se llevó el derbi y a falta de dos jornadas logra su Liga número 28 de la historia
Resumen, goles y highlights del Espanyol 0-2 FC Barcelona de la jornada 36 de LaLiga EA Sports
Dídac Peyret
15 MAY 2025 23:36Actualizada 15 MAY 2025 23:57
Lamine Yamal puso el broche de oro en Cornellà a una Liga que será recordada como la de Flick. El alemán tranquilo, que llegó entre el escepticismo general este verano, ha logrado un triplete (Liga, Copa y Supercopa) con una plantilla bajo sospecha. La misma, reforzada por Olmo, que parecía que no alcanzaba. La misma que logró ante el Espanyol, la 28 Liga de la historia del club, la segunda consecutiva en Cornellà en el feudo de uno de sus grandes rivales.
También marcó Fermín, pero fue Lamine, con un gol que fue la obra de un talento generacional, quien dio el golpe definitivo a una Liga que ya es blaugrana.
Una jornada accidentada
La tragedia rondó el comienzo del partido y definió la temperatura ambiental: una hostilidad, mezcla de desconcierto e indignación, tras conocerse que 15 aficionados del Espanyol estaban heridos tras un atropello. Una parte del estadio protestó con cánticos, y un aficionado saltó al césped, pero tras la intervención del colegiado y la mediación de Joan García, se informó por megafonía que no había víctimas mortales y se reanudó el encuentro.
Superado el susto, la afición perica recuperó el hilo del partido, apretó en las gradas y subió una marcha el Espanyol. Los dos equipos no tardaron en mostrar sus cartas: el Barça, protagonista con balón, el conjunto blanquiazul impaciente por llegar a Szczesny. Urko fue el primero en dar un susto al conjunto azulgrana, pero cruzó demasiado el balón. La jugada mostró el camino al Espanyol: la espalda de Araujo y Christensen, una pareja más acostumbrada a la estructura preventiva de Xavi que al riesgo de Flick.
El Barça no tardó en responder con un remate venenoso de Lewandowski pero el Espanyol tenía el encuentro donde quería: pendiente de un hilo, sin la precisión que favorece al Barça, arañando en cada contragolpe. Puado, con todo a favor para adelantar a los suyos, se encontró con una mano salvadora de Szcezny.
El Barça, jugándose LaLiga, sorprendía por una puesta en escena más tibia de lo esperado: sin la intensidad de sus mejores días, perdedor en los duelos, como si esperara ganar por inercia, dando por sentado el campeonato.
Y de repente Lamine
La segunda mitad exageró las intenciones de los dos equipos: el Barça salió decidido a no soltar el balón; el Espanyol, convencido de defender con uñas y dientes el área. Y entonces apareció Lamine de la nada. Cuando el partido estaba apagado, cuando el gol parecía lejos, Lamine dejó el RCDE Stadium perplejo, shockeado ante la obra de un genio.
Fue un gol sobrenatural, porque imaginó un disparo imposible y lo convirtió en realidad. El balón golpeó en la red de una esquina de la portería y el estadio reaccionó como si hubiera presenciado un misterio. Con la boca abierta, sin explicación, abrumado por la experiencia. La acción confirmó que el fútbol puede ser un juego disparatado. Solo así se explica que Lamine sea incapaz de hacer los goles corrientes, pero esté convirtiendo en rutina los extraordinarios.
El tanto de Lamine no solo no hundió al Espanyol, sino que provocó su reacción, pero se encontró con Szczesny y le faltó claridad en el remate. Cada gesto constataba sus urgencias en las dos áreas. Y en ese estado de tensión llegó la expulsión de Cabrera por darle un golpe seco a Lamine en la barriga. Sotogrado no lo dudó tras la intervención del VAR y expulsó al uruguayo.
La decisión terminó de cabrear a una afición desquiciada ante la posibilidad de ver a su máximo rival celebrando LaLiga en su estadio. Más aún con el tanto final de Fermín tras una asistencia de Lamine. No lo permitió el Espanyol, que invitó a los jugadores del Barça a irse al vestuario y encendió los aspersores.
No hubo grandes celebraciones en el césped pero el Barça puede gritar bien alto que es el nuevo campeón de Liga. Dos años más tarde el Barça volvió a campeonar en Cornellà.
