Resistencia y barcelonitis, por Santi Nolla

La selección española resistió a una potente Alemania en Kaiserslautern en la ida de la final de la Liga de Naciones femenina. Las germanas dominaron con autoridad la primera parte, en la que Cata (todo el partido) y Paredes salvaron al combinado español de encajar un gol y donde las futbolistas de Sonia Bermúdez fueron incapaces de imponer su juego de combinación. Mejoró la selección tras el descanso superando la presión que había impuesto el bloque alemán, aunque debió superar algún susto en forma de disparo al palo de las germanas (antes lo había estrellado Esther). El resultado es muy bueno para España de cara a la vuelta.

El presidente del Barça, Joan Laporta, contestó al del Madrid una semana después de las declaraciones de Florentino Pérez en la asamblea del club blanco, en la que insinuó que los triunfos del mejor Barça de la historia se debieron a favores arbitrales. Estuvo bien que la respuesta no fuera inmediata. Que se digiriera. Laporta respondió bien, destacando la obsesión de la dirigencia blanca por el Barça: “barcelonitis” lo calificó. Y no anda errado.

La cruzada blanca para presionar a los árbitros es por tierra, mar y aire, pero fundamentalmente con su herramienta oficial (Real Madrid TV), que no para de increpar, juzgar y menospreciar a los colegiados que deben pitar con una presión indigna de lo que debe ser un juego deportivo. Los dirigentes blancos lo estimulan porque obedece a una campaña estratégica para girar un relato. El mundo del fútbol reconoce en el Madrid dos cosas básicas: es un equipo siempre competitivo y temible en Europa y es favorecido por los árbitros. Son dos realidades incuestionables, percepciones basadas en la evidencia de muchos años. Pero la profesionalización de los árbitros en los últimos años y el añadido de la tecnología ha conformado otra realidad para el club blanco que ha debido incentivar el talento de su gente en comunicación para construir un relato que le acabe favoreciendo. Creen que lo han encontrado con Negreira, pero el Barça no ha comprado árbitros y necesitan alimentarlo antes de que quede jurídicamente claro. Sí, es evidente que hay obsesión. Y estrategia.

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