Remontada de campeón: el Barcelona gana al Madrid y acaricia el título

El FC Barcelona ha dado este domingo un golpe definitivo al campeonato de LaLiga tras derrotar al Real Madrid (4-3) en un Clásico delirante, agitado y profundamente emocional. Lo que comenzó como una tarde negra para los de Hansi Flick, con un 0-2 en contra en apenas un cuarto de hora, terminó con una remontada memorable que deja a los culés siete puntos por delante en la tabla con solo nueve en juego. La Liga 2024/25 ya tiene dueño virtual.

En un partido cargado de simbolismo y ruido, el Barça lució la señera y la bandera de Europa, pero se negó a portar la enseña nacional. Un gesto político rodeando a un espectáculo futbolístico que, una vez más, tuvo de todo: goles, errores groseros, polémicas arbitrales, intervenciones del VAR, y a Kylian Mbappé dejando un hat-trick que no fue suficiente. Porque el Barça, sin Lewandowski, volvió a ser esa máquina ofensiva que resurge cuando todo parece perdido.

Mbappé silencia Montjuïc… pero no por mucho

El partido arrancó con un guion que nadie imaginaba: Pau Cubarsí erró un control sencillo en la frontal y Mbappé robó, encaró y fue derribado por Szczesny. Penalti claro y gol del francés para firmar el 0-1. El Barça, entre la confusión y el miedo escénico, aún no se había recompuesto cuando otro error, esta vez de Lamine Yamal, permitió a Ceballos lanzar un pase al hueco que Mbappé no desperdició. Minuto 15 y 0-2. La Liga, aparentemente, volvía a abrirse.

Pero este Barcelona ha hecho del caos su ecosistema. No necesitó pausa ni control, sino desorden y talento. Un disparo lejano de Yamal y otro de Gerard Martín encendieron al estadio, hasta que, en un córner, la pizarra de Flick funcionó: Dani Olmo puso el balón, Ferran la peinó, y Eric García remachó el 1-2.

Lamine, Pedri y Raphinha: trío de demolición

El gol animó a un Barça que convirtió los siguientes minutos en una sinfonía de presión alta, pases verticales y creatividad pura. El 2-2 llegó con una obra de arte de Lamine Yamal, que se perfiló desde la derecha y clavó un zurdazo roscado imposible para Courtois. Montjuïc tembló. El Madrid, mientras tanto, se deshacía.

Ni siquiera hubo tiempo para reaccionar. Un error de Ceballos en la salida fue aprovechado por Pedri, que recuperó y lanzó el contragolpe que acabó con Raphinha fusilando al meta madridista para el 3-2. Luego, el brasileño perdonó el cuarto tras un pase milimétrico de Yamal, pero no tardó en redimirse: Lucas Vázquez falló un control infantil, Ferran asistió y Raphinha firmó su doblete con un derechazo implacable. 4-2 al descanso, y una remontada de locura ya escrita.

Segundo tiempo: algo menos de ritmo, pero con el mismo drama

La segunda mitad bajó de revoluciones, como era previsible tras una primera parte frenética. El Barça buscó el quinto, con Yamal marcando un gol anulado por fuera de juego previo de Raphinha, y Courtois impidiendo que el marcador se ampliara. El Madrid, sin recursos, aguantaba como podía, hasta que Modric encontró a Vinicius, que fue generoso cediendo a Mbappé para firmar su tercer gol. 4-3, y partido reabierto con un cuarto de hora por delante.

Ahí apareció el Barça más práctico, que se blindó sin renunciar a salir. El Madrid empujó y rozó el empate en varias acciones: primero con Mbappé en un mano a mano, luego con Víctor Muñoz y hasta con un gol anulado por fuera de juego. En el otro lado, Fermín marcó lo que parecía el 5-3, pero el VAR también lo invalidó. Final de infarto, pero el Barça resistió con todo.

La Liga viaja a Barcelona

El Barça, que no contaba con Lewandowski, vuelve a dar una lección de carácter y efectividad. Con este triunfo:

  • Suma 7 puntos de ventaja sobre el Real Madrid.

  • Asegura el doblete nacional (Liga y Copa).

  • Remonta un 0-2 en un Clásico por primera vez desde 1993.

  • Golea al eterno rival por cuarta vez en la temporada (16 goles en total ante el Madrid).

El Real Madrid, por su parte, quedó atrapado en sus errores. Mbappé estuvo imperial, pero no bastó ante una defensa vulnerable y una desconexión ofensiva preocupante durante 45 minutos. La ausencia de figuras clave, la fragilidad táctica y la incapacidad para frenar el vendaval culé le dejan, por ahora, sin título liguero.

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