Recuperar el tiempo perdido

El inicio de curso para el Girona no ha podido ser más desalentador: tres jornadas, tres derrotas y un saco de dudas en torno al rendimiento colectivo. Cero puntos de nueve posibles y demasiados desajustes defensivos han marcado una dinámica que obliga a reflexionar. El parón de selecciones llega en el momento oportuno para recomponerse, recuperar la confianza perdida y trabajar con calma en todo aquello que no ha funcionado.

Las tres derrotas ante Rayo, Villarreal y Sevilla dejaron claro que el equipo todavía está lejos de la versión que desea Míchel. La fragilidad atrás y la falta de contundencia en las áreas han condenado a los ‘blanc-i-vermells’, que se marchan al parón con la sensación de haber dejado escapar puntos evitables. Sin embargo, la temporada apenas arranca y este paréntesis de dos semanas ofrece margen para ajustar errores y encajar mejor a los numerosos refuerzos llegados en el tramo final del mercado.

El cuerpo técnico tiene mucho trabajo por delante. La prioridad pasa por reforzar la solidez defensiva y recuperar el hambre competitiva, dos señas de identidad que el Girona ha perdido en estas tres primeras fechas. “Sin orgullo no hay talento”, repitió Míchel en la previa ante el Sevilla, y el mensaje sigue vigente: solo desde la implicación colectiva podrá el equipo volver a ser reconocible.

No obstante, la tarea no será sencilla. Varias de las nuevas incorporaciones no estarán durante estos días por compromisos internacionales. Ounahi viajó con Marruecos, Vanat con Ucrania y Livakovic con Croacia, sin tiempo aún para aclimatarse al vestuario ni conocer en profundidad a sus compañeros. A ellos se suman otros habituales como Tsygankov y Krapyvtsov, además de Joel Roca, que vive con ilusión su primera convocatoria con la Sub-21 española.

El grupo, por tanto, no estará completo en Montilivi, aunque Míchel podrá aprovechar el parón para recuperar efectivos, afinar conceptos tácticos y fortalecer la mentalidad de los que se quedan. El objetivo es claro: transformar la decepción en motivación y que, al regreso de la competición, se vea un Girona competitivo, orgulloso y capaz de revertir este arranque dubitativo.

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Montilivi espera una reacción inmediata. El parón debe servir para “recuperar el tiempo perdido” y devolver la ilusión a una afición que, pese a la preocupación, sigue confiando en que el equipo sabrá levantarse.

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