Quién es quién en la ‘guerra’ Martín Presa-Bukaneros

Raúl Santiago Martín Presa (Madrid, 10 de enero de 1977) es un nombre que no se puede pronunciar en el barrio de Vallecas sin que genere algún tipo de reacción. Mayoritariamente negativa. También es el nombre del presidente del Rayo Vallecano, equipo que vive uno de los mejores momentos deportivos de su historia (si no el mejor) pero también uno de los más tensos a nivel social. 

La afición, representada de manera activa por el grupo ‘Bukaneros’, se ha hartado del directivo y de su gestión que, desde 2011, momento en el que compró el club a la familia Ruiz Mateos cuando este tenía una deuda de 40 millones de euros, es muy estridente por decirlo de alguna manera. 

Pero es que además, el directivo, a su vez, también se ha hartado de la afición. Concretamente de los ‘Bukaneros’, ubicados en el fondo en la Calle Payaso Fofó, a los que el pasado domingo llamó «borregos, vagos, alcohólicos y que no respetan a sus parejas». Y todo por una canción de animación, ‘La Vida Pirata’, que el grupo canta después de cada victoria y que habla de la vida de los corsarios de una manera caricaturizada. A partir de ahí, todo lo demás.

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¿Quién es Martín Presa y por qué el Rayo?

Por partes. Raúl Martín Presa, presidente del Rayo Vallecano, se hizo con el 98,6% de las acciones del club en 2011. Pagó 961 euros por ellas ya que, además, asumía una deuda de 40 millones de euros. Después de 14 años en el cargo, la realidad económica del Rayo es la de un club saneado, con una estructura sólida y que queda muy lejos de aquel equipo que, a comienzos de los años 2000 vagó por los campos de la por entonces denominada Segunda División B. De hecho, actualmente tiene un valor estimado de unos 75 millones de euros. 

Perteneciente a una familia de futbolistas (su tío Juan Laureano Martín Marcos jugó en el Real Zaragoza  y su padre en las categorías inferiores del Atlético de Madrid donde llegó a debutar en la élite), se licenció en Administración de Empresas por ICADE y fue directivo de Margi, una compañía familiar dedicada a la copistería y la publicidad. De hecho, en relación a este sector, Martín Presa tiene ocho inventos patentados. En ese mundo, según cuenta él mismo, tuvo una reunión con la marca de bebidas Coca-Cola que le puso en la pista del equipo de La Franja y finalmente se decidió a comprarlo con la ayuda de diferentes entidades económicas. 

Una gestión de extremos

En todo este tiempo, la gestión de Presa ha sido un acierto en lo económico pero un auténtico despropósito en lo social. Las extremidades del club (cantera, sección femenina y Estadio de Vallecas) han sido (y lo siguen siendo) descuidadas de una manera evidente hasta el punto de que, por ejemplo, el femenino, que cuenta en su haber con tres Ligas y una Copa de la Reina justo antes de su llegada, ahora juega sus partidos en Segunda RFEF. 

El Rayo femenino era una referencia en España y llegó a ganar tres Ligas y una Copa de la Reina 

Por otro lado, el estadio, es notica prácticamente cada jornada pues pese a que se ha llevado a cabo una remodelación junto a la Comunidad de Madrid durante este verano, las comodidades siguen siendo totalmente inexistentes y no cumplen con unos estandartes mínimos de salubridad. 

Los ‘Bukaneros’ pelean por lo suyo

Así pues, a toda esta situación llena de intrahistorias es a la que se enfrenta el grupo ‘Bukaneros’, conocidos por su ideología de extrema izquierda que, sobre todo, ensalza los valores del antiracismo, el anfascismo y la convivencia vecinal. De hecho, en cada partido muestran algún tipo de pancarta apoyando alguna causa social además de organizar durante todo el año eventos como ‘La carrera del rayismo’ o recogidas de material escolar que llevan a cabo junto a la Federación de Peñas del club. 

Como todo grupo ultra, eso sí, cuentan con su rama más violenta que ha protagonizado algún que otro episodio que no se puede permitir en un estadio de fútbol. Sin ir más lejos, el pasado fin de semana impidieron a Alejandro Balde que regalara su camiseta a un aficionado que se la pidió alegando que «aquí en el fondo de Vallecas no se dan camisetas. Si se la das, se la vamos a quitar. Iros fuera y ahí lo que queráis», se le escuchó decir a un aficionado. 

Con este clima, el Rayo Vallecano se mueve por LaLiga como uno de los equipos más carismáticos, capaz de lo peor y de lo mejor. Pero de lo que no queda duda es de que si sus directivos, y en concreto Martín Presa, trataran de colaborar y cooperar con la afición, esta no tendría que ir por libre y esforzarse por ampliar su masa social que ya de por sí es mucha y muy consolidada. Y es que si algo tiene Vallecas es gente comprometida y con ganas de ayudar, animar y hacer crecer a su equipo, lo gobierne quien lo gobierne. 

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