Primer examen para Xabi: el Madrid intenta reaprender su fútbol
El ciclo de Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid ha comenzado. Y aunque la expectación era máxima, su debut en el banquillo blanco ha confirmado que la transformación que propone llevará tiempo. El empate frente al Al Hilal en el Mundial de Clubes no ha sido más que una toma de contacto con la complejidad del proyecto que tiene entre manos. La revolución futbolística que plantea el técnico tolosarra no puede darse de la noche a la mañana, y por eso, más allá del resultado, su labor se centra en desmontar ciertas inercias adquiridas durante el exitoso pero conservador ciclo de Carlo Ancelotti.
1. Olvidar lo aprendido: reconstrucción desde los automatismos
Xabi Alonso fue el primero en advertirlo tras su estreno: “Llevamos apenas tres entrenamientos. Esto es un proceso”. Su Real Madrid apenas ha dado los primeros pasos, pero ya se han identificado algunos de los retos estructurales más urgentes. Durante cuatro años bajo la batuta de Ancelotti, el equipo absorbió una serie de automatismos enfocados al pragmatismo, la defensa sólida y la verticalidad. Ahora, la nueva dirección quiere virar hacia un fútbol más elaborado, con posesión estructurada y presión sostenida. Pero esto implica reaprender, y eso, como reconoció Courtois, “no se hace en cuatro días”.
El equipo aún reacciona instintivamente con los esquemas del pasado: buscar transiciones rápidas, refugiarse en el bloque bajo o delegar demasiado en la inspiración individual. El desafío de Alonso es reprogramar ese ADN para implementar una identidad reconocible, sin desnaturalizar el talento diferencial que posee su plantilla.
2. Dominar al rival desde el balón
Una de las prioridades del nuevo técnico es modificar el enfoque competitivo del equipo: dejar atrás el estilo reactivo para adoptar uno más proactivo, en el que el Real Madrid imponga sus condiciones desde la posesión. En otras palabras, se trata de atacar con pausa y control, en lugar de correr tras el rival esperando un error.
“Tenemos que buscar sumar pases y no siempre querer ir a atacar”, explicó Courtois. La idea es clara: mover al adversario, abrir espacios, atraer la presión y liberar zonas con inteligencia. Ante Al Hilal, el equipo mostró signos positivos en este sentido durante el segundo tiempo, cuando logró ajustar su presión, ganar altura en el campo y poblar el centro con mayor criterio. Sin embargo, la fluidez aún es irregular y requiere de muchas horas de entrenamiento para asentarse como rutina.
3. Adiós a la desorganización: presión con sentido
El Real Madrid de Xabi Alonso quiere ser intenso en la recuperación, pero también equilibrado. El objetivo no es presionar constantemente, sino hacerlo con sentido. En su debut, hubo momentos en los que el equipo pareció dividido, sin una coordinación clara entre líneas. Cuando la primera presión era superada, la transición defensiva quedaba expuesta y Al Hilal encontraba espacios con facilidad.
Esto revela una carencia básica: falta de sincronización. Un equipo sin cohesión defensiva se convierte en vulnerable, sin importar la calidad individual. Xabi quiere un equipo comprometido en la presión, pero sobre todo, uno que lo haga con orden. «En estos partidos tienes que dominar el balón, si no estás persiguiendo sombras», resumió con acierto Trent.
4. El problema endémico de los penaltis
Uno de los asuntos más llamativos, y que poco tiene que ver con el modelo de juego, es la escasa eficacia del Real Madrid desde el punto de penalti. El club blanco ha fallado 7 de sus últimos 19 lanzamientos, una cifra preocupante para un equipo de élite. En el Mundial de Clubes, Fede Valverde falló el lanzamiento que pudo dar la victoria, otra muestra de una maldición que sigue activa.
Xabi Alonso deberá afrontar esta cuestión con decisiones claras: definir un lanzador titular, trabajar la preparación mental y técnica, y cortar una tendencia que puede costar títulos. Más aún cuando el gran rival, el Barcelona de Flick, ha convertido los 10 penaltis que ha tenido esta temporada.
5. Movilidad ofensiva: la gran carencia
Uno de los principios fundamentales del libreto de Xabi Alonso es el dinamismo en el ataque. Las posiciones deben estar siempre ocupadas, pero no de forma rígida: los jugadores deben intercambiar roles, moverse entre líneas y generar superioridades. Sin embargo, en el estreno del nuevo técnico, esa movilidad brilló por su ausencia.
Rodrygo y Vinicius estuvieron estáticos, y el frente de ataque careció de ideas. Esto facilitó el trabajo defensivo del Al Hilal, que con una línea compacta logró neutralizar las ofensivas blancas. “Las posiciones tienen que estar siempre ocupadas, pero no siempre por el mismo jugador”, insisten desde el cuerpo técnico. La falta de rotación en los últimos metros perjudicó la circulación del balón y la generación de peligro.
El largo camino hacia una nueva era
Xabi Alonso no es ajeno a los desafíos que implica dirigir al Real Madrid. Conoce el club desde dentro, sabe lo que representa y lo que se le exige. Pero también tiene una visión clara: quiere construir un equipo con identidad, moderno, reconocible y competitivo desde la posesión y la presión ordenada.
La transición no será fácil. Los ‘vicios’ del pasado no se eliminan de inmediato, y algunas estrellas deberán adaptarse a un rol más coral y táctico. Será clave el trabajo diario, la paciencia institucional y el respaldo del vestuario para que la transformación no se frustre a medio camino.
El Real Madrid ha apostado por una idea. Ahora toca convertir esa idea en realidad, paso a paso, entrenamiento tras entrenamiento. Porque, como bien sabe Xabi Alonso, los grandes equipos no se improvisan: se construyen.
