Opinión | Los ‘300’ azulgranas quieren ganar en la Termópilas monegascas
Con nueve jugadores del primer equipo más Raúl Villar, el Barça forzó el quinto partido y se jugará la Final Four el martes
Abrines y Satoransky se vaciaron en el Palau / JAVI FERRÁNDIZ
Mimetizados en soldados espartanos, los jugadores y el cuerpo técnico azulgrana ofrecieron otra exhibición de compromiso, de ganas y de ilusión por seguir adelante en la Euroliga pese a la exigencia física del AS Monaco.
Dice la película ‘300’ (mitad real y al menos mitad edulcorada) que el rey espartano Leónidas y sus 300 soldados se enfrentaron a los 100.000 del ‘rey-dios’ persa Jerjes. Evidentemente perdieron, pero se ganaron el respeto universal por su entrega y por sufrir hasta la última gota de sangre.
Salvando las distancias y hablando de deporte, el Barça de Joan Peñarroya me recuerda a esos guerreros espartanos que han huido de excusas durante la temporada más dura que se recuerda con las graves lesiones de Nico Laprovittola, Chimezie Metu y Juan Núñez más ahora la de Jan Vesely justo después de estar más de dos meses KO.
Frente a un rival mucho más físico que deja sin jugar a Motiejunas, al exmadridista Petr Cornelie o a Tarpley, en el cuadro azulgrana esos jugadores 10, 11 y 12 son Raúl Villar, Mathieu Grujicic y Sayon Keita.
Abandonados por Joan Laporta y por un Josep Cubells que prefiere revolotear por el Lluís Companys para asistir al Barça – Inter de fútbol en lugar de acompañar al equipo a Mónaco, estos jugadores están dando una lección que desde hace semanas está sabiendo apreciar la sabia afición del Palau.
Willy Hernangómez ha dado un claro paso adelante / JAVI FERRÁNDIZ
«Queremos ganar el quinto partido», recalcó Peñarroya en rueda de prensa. No quieren ir a las Termópilas de Mónaco a perder como hicieron los espartanos. Quieren ir para colarse en la Final Four de la Euroliga y escribir una de las páginas más bellas de la historia reciente de las secciones. No serán 300, sino nueve más tres chavales.
Mis respetos para este colectivo. Y ojo, también para Juan Carlos Navarro y para Mario Bruno Fernández. Han cometido serios errores en la confección de la plantilla, pero supieron cerrar filas cuando peor iban las cosas y siempre han estado respaldando al equipo. Eso tiene mucho valor. Y más en el Barça.
