MotoGP | Dos hombres y un destino

Àlex y Marc Márquez dominan con mano de hierro el campeonato de MotoGP y aunque solo se han disputado cinco pruebas, el título empieza ya a ser cosa de dos

Los Márquez se abrazan tras la victoria de Àlex / LAP

Ambientanda en el oeste estadounidense de 1899, en la cinta ‘Dos Hombres y un destino’, Butch Cassidy y Sundance Kid, dos miembros de una banda de ladrones, intentan huir de un grupo de hombres que les persiguen con ansias de justicia. En el camino de los dos fugitivos, la única constante era que sus perseguidores llegan siempre por detrás, dejándoles cierto margen para que pudieran alcanzar su objetivo.

En esta temporada 2025 de MotoGP de la que se han disputado ya cinco Grandes Premios, Cassidy y Kid podrían ser perfectamente Àlex y Marc Márquez, dos hombres y un destino: el título de campeón del mundo de la categoría reina. Dos fugitivos a los que el resto de rivales solo pueden perseguir, aunque con pocas o ninguna opción de alcanzarlos.

Poco se podía esperar a principio de esta campaña que Àlex iba a ser uno de los protagonistas, pero menos que pudiera pelear mano a mano con los favoritos y aún menos que llegara a convertirse en líder del mundial. Ya lo hizo tras la caída de Marc en Austin y lo ha vuelto a conseguir, por un solo punto, tras otra caída de su hermano, esta vez en Jerez, un escenario inmejorable.

Y es que mención aparte merece el fin de semana en el trazado andaluz. Un año más se han superado las expectativas, llenando las gradas en todas y cada una de las jornadas, con récord de asistencia gracias a las más de 200.000 personas que han pasado por el reciento durante los días de competición. Una auténtica fiesta que bien merece la designación de ‘Catedral’ para este Circuito Ángel Nieto de Jerez que cumple en este 2025 cuarenta años de actividad. Con permiso (o sin) de un Assen que va atener mucho que demostrar cuando acoja la décima cita del campeonato a finales de junio si quiere seguir ostentando esa designación popular.

Volviendo a Jerez, Àlex se dio un baño de masas compartiendo la euforia con los aficionados en la mítica ‘Nieto-Peluqui’ mientras su hermano mayor se iba directamente al box, con cara de contrariedad. Superada la conmoción inicial se hizo paso entre la multitud para abrazar a su hermano en el parque cerrado y volver a su guarida. Un gesto breve pero sentido, al menos, de momento.

Las siguientes semanas y grandes premios dictarán si las próximas navidades en casa Márquez-Alentà son una fiesta, o un funeral. Por el momento, los aficionados de los hermanos españoles pueden y deben seguir disfrutando del espectáculo.

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