Morata, en el limbo entre Milán, Galatasaray y Como, su fichaje se complica
En el imprevisible tablero del mercado veraniego, donde los hilos del fútbol se tensan entre contratos opacos, cesiones cruzadas y promesas sin fondo, Álvaro Morata se ha convertido en protagonista involuntario de un culebrón internacional que tiene más giros que una telenovela turca. El ariete madrileño, de 31 años, parecía tener su futuro encauzado: regreso a Italia, acuerdo con el Como, y una salida limpia de Turquía. Pero el guion ha cambiado.
Hace apenas un mes, el plan era claro: rechazar ofertas millonarias de Arabia Saudí para mantenerse en una liga de alto nivel competitivo con la vista puesta en el Mundial 2026 y la confianza de Luis de la Fuente. La opción del Como, impulsada por Cesc Fàbregas, entusiasmaba al delantero. El conjunto lombardo, recién ascendido a la Serie A, había acordado pagar 10 millones de euros por el traspaso. Todo parecía cerrado.
Pero con Morata nunca hay caminos rectos. El delantero fue cedido en enero al Galatasaray, en una operación que, según informa Carlo Laudisa (La Gazzetta dello Sport), implicaba un préstamo hasta diciembre de 2025 por el que el Milán —club poseedor de sus derechos— debía ingresar seis millones de euros. Un dinero que, aseguran fuentes cercanas al caso, nunca se pagó.
Con la llegada del verano, todas las partes parecían alineadas para poner fin a la etapa turca. El Galatasaray, en plena reestructuración, invirtió 75 millones en Victor Osimhen, firmando una de las operaciones más impactantes de este mercado. El camino parecía libre… hasta que el club otomano decidió endurecer su posición.
Ahora, exige ocho millones como compensación: seis por romper el acuerdo de cesión y dos más por salario adelantado. En resumen, quieren no perder ni un céntimo, o Morata no saldrá de Estambul. Y mientras tanto, el jugador, que esperaba ya estar entrenando con el Como, sigue a la espera.
El Milán, por su parte, también tiene sus cuentas. Reclama diez millones como cifra global que compense lo no cobrado del préstamo y el pago aún pendiente al Atlético de Madrid, de donde procedía Morata originalmente. En definitiva, una triangulación sin solución inmediata, donde nadie quiere ceder un euro y el futbolista queda atrapado.
Si no se alcanza un acuerdo antes del cierre de mercado, Morata deberá seguir en el Galatasaray hasta el final de la temporada del campeonato turco. Solo entonces, en el mercado invernal, el Milán podrá recuperar el control total sobre su ficha y decidir su destino con libertad.
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