Moll, el exjugador culé de más edad, cumple 98 años: «Lamine ganará el Balón de Oro como Luisito»
La muerte de Joan Morral Tarrés el 6 de octubre de 2022 a los 101 años le convirtió en el exfutbolista del Barça vivo de mayor edad. Dagoberto Moll, nacido en Montevideo el 12 de julio de 1927, aunque muchas fuentes señalan el 22 de julio, cumple hoy 98 años. Pepe Pinto, fallecido el 30 de noviembre pasado, iba por detrás con 95. Ahora le sigue Evaristo de Macedo, que cumplió 92 este 22 de junio. Desde su casa de A Coruña, donde reside con su esposa Flora (91), atiende la llamada de Mundo Deportivo a media tarde en vísperas de su aniversario.
¿Qué ha hecho esta mañana?
Como aún puedo andar, he ido al gimnasio de La Solana, a hacer unos ejercicios.
¿Va acompañado?
No, de momento puedo ir solo.
¿En el gimnasio qué hace?
Estiramientos y levanto algunas pesas de 2,5 o 3 kilos. Ya no puedo con más. Y luego vuelvo andando a casa, que es lo que me dijeron que haga. Lo que no hago ya es nadar.
Dijo una vez que un abuelo suyo en Uruguay llegó a los 122 años. Hay genes para alcanzarlos…
Es cierto, lo intentaremos, pero sin apurarse (risas).
¿Sigue viendo fútbol?
Voy cada domingo a Riazor a ver al Deportivo.
¿Espera verle donde se merece?
Lo estoy deseando. El Deportivo no es para jugar en Segunda División. Al menos para estar en Primera y pelear por no bajar y estar cerca de arriba. Como en las grandes temporadas que hizo en Primera. Los que lo dirigen tendrán que hacer algo.
Dagoberto Moll, en su época en el Barça
MD
Usted ganó la Copa América en 1949 y se fue al Deportivo.
Y estuvimos a punto de ganar la Liga. Hasta las últimas jornadas estuvimos arriba peleando con el Atlético, el Valencia, el Madrid y el Barcelona.
Y en 1954 fichó por el Barça con Luis Suárez.
Sí, llegamos juntos. Él tenía 19 años y era lo que se dice ahora un crack. ¡Jugaba con elegancia! Era un espectáculo verle. Jugaba a fútbol y hacía jugar.
Después se fue a Milán.
Coincidimos poco en Barcelona porque al año de llegar se fue a hacer el servicio militar a Lleida. Era una gran persona y seguimos estando muy vinculados toda la vida. Se quedó a vivir en Italia pero hasta sus últimos días estuvimos siempre en contacto.
Usted jugaba de interior y extremo a veces y coincidió además en Barcelona con Kubala y más leyendas como Segarra, Seguer, Basora, Tejada, Villaverde y hasta llegó a jugar con César en su último año en Barcelona y el último de su carrera en Elche.
Las metía todas, un gran goleador.
Y del resto, ¿qué recuerda?
Eran todos muy grandes. Ramallets era muy buena persona. Tenía su carácter pero para ser portero hay que tener gran personalidad aunque el mejor que he visto bajo palos fue Juan Acuña. Un fenómeno. Nos hizo ganar muchos partidos con el Deportivo.
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No pudo ganar ningún título en el Barça. Enfrente estaba el Madrid de Di Stéfano.
Sí, pero nosotros teníamos a Kubala. No había ni mejor ni peor.
La Delegación Nacional de Deportes evitó que jugaran juntos en el Barça.
Me acuerdo pero yo puedo decir que jugué un día en el mismo equipo que ellos en 1955 en Les Corts. Alfredo jugó con nosotros en la selección catalana contra el Bolonia. Les metimos seis. Yo pude marcar dos goles. Nunca lo olvidaré.
¿Notaba la presión en Barcelona?
Es cierto que había un poco más que en el Depor. En Les Corts se llenaba el campo hasta arriba. En un Barça-Madrid no cabía un alma. Luego ya como rival pude jugar en el Camp Nou. Impresionante.
¿Ha cambiado mucho el fútbol?
Yo miro muchos partidos pero hay muchos que me aburren. Siempre de un lado a otro sin buscar la portería. No me gusta cómo juegan. Nosotros íbamos más cerca de la portería. Buscábamos el gol con más continuidad.
¿Hay algún jugador hoy en día que no le haga aburrirse?
Sí, los hay. Antes hablábamos de Luisito Suárez y este chico del Barcelona, Lamine Yamal, que hace lo que hace a su edad… Es demasiado. Acabará ganando el Balón de Oro como Luisito. También hay otros como Mbappé y Pedri que me gusta verlos con el balón, siempre pensando en atacar.
