Messi desata la magia pero Inter Miami no pasa del empate en su debut mundialista

El Mundial de Clubes 2025 arrancó con un empate sin goles entre Al Ahly e Inter Miami CF que, lejos de lo que sugiere el marcador, dejó emociones intensas, figuras brillantes y un protagonista inesperado: Óscar Ustari, el veterano portero argentino que, con 38 años, sostuvo al conjunto estadounidense con una parada monumental desde los once metros. En el otro lado, Lionel Messi acarició el gol, pero no logró el desenlace soñado en el debut de un torneo llamado a marcar época.

Un inicio vibrante, con Al Ahly dominando y Ustari como salvador

Durante la primera mitad, el equipo egipcio, entrenado con rigor y ambición por el gallego José Riveiro, mostró mayor cohesión, dinamismo y claridad ofensiva. Fruto de ello llegó la gran ocasión del primer acto: un penalti cometido por Avilés que Trézéguet ejecutó con convicción… pero que encontró la resistencia titánica de Ustari, que adivinó la dirección y lo desvió, manteniendo con vida a su equipo. Fue el momento clave de la noche, el punto de inflexión que impidió que el rey de África golpeara primero en Miami.

Pese a ese golpe anímico, Al Ahly siguió apretando, incluso vio anulado un tanto por fuera de juego milimétrico, mientras Inter Miami apenas conectaba tres pases seguidos. Messi, aislado entre líneas, apenas pudo aparecer más allá de algún destello aislado. Mascherano, consciente del déficit táctico, movió el banquillo al descanso, dejando fuera al amonestado Avilés, que se jugó la expulsión antes del descanso.

Messi toma el timón en la segunda parte

Todo cambió en la reanudación. Inspirado por la necesidad y el talento, Lionel Messi se hizo dueño del balón y del ritmo. Jugó, pensó, repartió… y por momentos pareció estar en otra dimensión. De sus botas nacieron los mejores minutos del Inter, incluidos un disparo de falta rozando el palo y un centro-chut al larguero en los últimos compases que heló la sangre al conjunto egipcio.

El argentino volvió a mostrar que, aunque ya no tenga la continuidad explosiva de sus años en Barcelona o París, su genio permanece intacto. Aun así, la falta de acompañamiento, un Suárez sin chispa y la escasa mordiente ofensiva colectiva limitaron las opciones de romper el empate. El Inter no llegó a merecer la victoria, pero la rozó, gracias a su número 10.

Un debut que deja sensaciones y muchas cuentas por saldar

El estreno del Inter Miami en este renovado Mundial de Clubes deja un sabor agridulce: gran segunda parte, pero sin gol; buen punto ante el campeón africano, pero sin marcar diferencias. Ustari fue héroe en silencio, Messi dejó magia sin definición y Mascherano tendrá trabajo de ajuste de cara a los siguientes duelos.

Por su parte, Al Ahly demostró oficio, organización y una plantilla que puede competir con cualquiera. Riveiro y los suyos supieron cuándo atacar, cuándo resistir y cuándo contener. Solo les faltó puntería y un poco más de temple ante la figura legendaria que seguía insistiendo al otro lado del campo.

El Hard Rock Stadium fue testigo del primer gran capítulo de un torneo que quiere cambiar la historia del fútbol de clubes. No hubo goles, pero sí fútbol, tensión, paradas, talento y un Messi que sigue escribiendo páginas, incluso cuando no marca.

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