Manex Lozano y el disparo que encendió El Sardinero

El Racing de Santander estuvo a un paso de forzar la prórroga ante el FC Barcelona en los octavos de final de la Copa del Rey. Una jugada final lo cambió todo. Manex Lozano, joven delantero cedido por el Athletic Club, encaró al portero en un mano a mano con la opción clara de asistir a Andrés Martín, pero decidió rematar. La parada de Joan García fue sobresaliente. En la siguiente jugada, Lamine Yamal sentenció el 0-2. ¿Qué pasó por la mente del futbolista? ¿Error de egoísmo o decisión legítima?

Una acción que marca el relato

La acción ha dividido opiniones. Algunos aficionados cuestionaron la decisión de Manex por no pasar a su compañero; otros han valorado su determinación como parte del instinto natural del delantero. El entrenador del Racing, José Alberto, zanjó el debate:

«Hemos hablado sobre todo lo sucedido ayer y me quedo con la ambición de Manex para finalizar la acción. Es una personalidad de ganador y ésos son los jugadores que quiero tener a mi cargo.»

 

Manex apenas lleva días en Santander. Debutó con gol ante el Zaragoza, y frente al Barça fue titular por primera vez en el fútbol profesional. Su juventud y hambre de demostrar lo empujaron a una decisión rápida, propia de quien quiere escribir su nombre en una noche grande.

Referencias que avalan su decisión

El debate sobre el supuesto «egoísmo» de los delanteros no es nuevo. Grandes nombres como David Villa, Luis Suárez, Andriy Shevchenko o Jürgen Klopp han defendido públicamente la necesidad de que un atacante piense primero en marcar. «Puedes ser la mejor persona del mundo, pero quieres marcar goles», dijo el técnico alemán. El propio Thierry Henry resumió esta idea:

«Si puedes pasar pero marcas, es bueno. Si fallas, eso sí, debes aceptar las críticas.»

 

Manex lo intentó, falló, y recibió críticas. Pero también apoyo. De su entrenador, del club, y de compañeros como Andrés Martín, que tras mostrar su frustración en caliente, se comportó de forma ejemplar en el vestuario, según confirmó el técnico.

Un presente agitado y un futuro por escribir

En medio de todo, conviene recordar que Manex Lozano tiene solo 18 años. Su historia apenas comienza. Marcó en su primer partido, generó peligro constante frente al Barça y estuvo cerca de ser héroe. No lo fue esta vez, pero sí dejó una imagen: la de un delantero con hambre, personalidad y un margen de crecimiento enorme.

El Racing cayó eliminado, pero compitió con dignidad y ambición ante el vigente campeón. El Sardinero vibró como en las grandes noches. Y aunque el marcador final no acompañó, la semilla del futuro verdiblanco está sembrada. Manex ya forma parte de ese relato.

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