Mal asunto cuando al Real Madrid le pesa más la cabeza, por Xavier Bosch
El Madrid de Xabi Alonso se ha ido a casa, eliminado en el Mundial de Clubes, con una lección aprendida. Cuanto más atacante es la alineación inicial, peor es el resultado. En el primer encuentro, ante el Al-Hilal, el Real no pasó del empate. Ese día, había salido al campo con tres delanteros natos. (Cierto es que Valverde falló un penalti en el descuento que les habría dado la victoria). Después, con solo dos delanteros en la alineación –Vinicius y Gonzalo-, los blancos derrotaron consecutivamente a Pachuca (3-1), a Salzburgo (3-0), a Juventus (1-0) y a Borussia (3-2). Repitieron siempre esquema y les salió bien la jugada… hasta que toparon con el gran PSG de Luis Enrique en semifinales. Y, más allá de la calidad del rival, a Xabi Alonso le pudo la inocencia del novato.
Como Mbappé ya estaba para ser titular, le puso en el once. Como Gonzalo y sus cuatro goles eran la revelación del campeonato, le mantuvo en el once. Como Vinicius juega siempre, sí o sí, le tuvo que poner en la derecha, que es donde rinde peor. Y, en el centro del campo, más allá de Tchouámeni de mediocentro, Xabi salió con dos jugadores de clarísima vocación ofensiva: Bellingham y Arda Güler. El turco, que marca diferencias en los metros finales, todavía le faltan dos cosas para ser un gran centrocampista: el GPS del partido y un cierto espíritu defensivo.
Total, que con cinco jugadores muy ofensivos, al Madrid le pesó la cabeza y el PSG sabía tocar todos y cada uno de los balones para buscar el hombre libre, superar esta presión mínima, y darle un baño al Real Madrid. Un baño de realidad. Lo malo para los rivales del Madrid es que se van de vacaciones con esta lección bien aprendida.
