Luis Enrique ha puesto músculo al estilo del Barça, por JM Batlle
Flick y Luis Enrique se saludan al inicio del partido / Valentí Enrich Nada que objetar a la victoria del PSG en el primer enfrentamiento entre los dos equipos que mejor entienden y ejecutan el fútbol de ataque en Europa. Luis Enrique ha forjado en París un conjunto brillante técnicamente y muy poderoso físicamente, lo que le permite dominar a sus rivales a base de asfixiarles en la presión, velocidad, ritmo y anticipación. El estilo no es muy distinto al del Barça, también busca la posesión, abrir el campo con dos extremos y dos laterales fuertes, poderosos y ofensivos que se suman al ataque y marcan la diferencia. El ADN Barça que Luis Enrique aprendió como jugador y que luego desarrolló con éxito como entrenador es la base de su juego. Posesión, presión, ataque y ambición. A partir de ahí, le ha puesto músculo para dominar todavía más. Y en París ha encontrado el dinero y la escuela que se lo permite. Flick también le ha dado una vuelta de tuerca al genuino estilo con el que el Barça ha dominado gran parte de los últimos treinta y cinco años. Ha recuperado la presión perdida y le ha dado verticalidad y velocidad, pero en lo físico Luis Enrique ha podido ir más allá. La Masia fabrica calidad y fiabilidad, pero todavía no alcanza la máxima potencia. El miércoles se vio claramente, Lamine y Pedri dominaron la primera parte, pero tras el descanso y a medida que avanzaban los minutos, el rodillo francés arrasó. Se echó en falta a Fermín o Gavi. Con todo, lo importante es que el Barça tiene el estilo y la calidad. Y que tiene meses por delante para trabajar y aumentar fuerza y resistencia para llegar a la fase decisiva de la Champions con todas las de ganar.
