Lucho gana la partida y ‘Habemus final’

Ni blanca ni negra. El color de la fumata que salió por la chimenea del Parque de los Príncipes fue el de la camiseta del PSG. Y, entre otras cosas, porque quien la prendió fue Luis Enrique, que estará en su segunda final de Champions. También su club. Y es que sí, ‘Habemus’ final: Inter de Milán-PSG. Inédita. Y será el próximo 31 de mayo en Múnich. En el Allianz Arena. Por lo tanto, desvelado el gran misterio de cada temporada. Serán piamonteses contra galos. 

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Hasta ahí todo claro. Pero la cosa tiene miga. O mejor dicho, análisis. Porque la partida táctica que se marcaron Arteta y Lucho, dos técnicos ‘Made in Spain’, fue mítica. Y es que si el Inter-Barça fue puro rock and roll, lo de París fue más bien un ‘penúltimo tango’. Todo medido. Tanto, que los dos partidos comenzaron con el mismo movimiento: un desplazamiento de balón en largo de Vitinha fuera del campo de manera totalmente intencionada para mandar a su equipo a presionar la salida de balón gunner. A partir de ahí, claro, lo que apareció fue eso que no se puede medir con números, que es el talento. 

Primero el de Donmarumma. Un tipo acostumbrado a los extremos, genio o patán, que ayer fue lo primero con dos paradas antológicas al principio del partido. Y después el de jugadores como Odegaard, Saka, Kvaratskhelia o Fabián Ruiz, además goleador, que no tendrán el cartel que tienen otros pero son futbolistas exquisitos. Un verdadero banquete para la vista. 

Y sin Mbappé

Así pues, con todo y con eso, el PSG estará en la final de la Champions. Precisamente el año en el que perdió a su mayor baza para lograr la Orejona, Kylian Mbappé. De hecho, es probable que a estas alturas, al jugador del Real Madrid ya se le haya pasado por la cabeza el pensamiento hipotético de qué hubiera pasado si… Pero no. Porque una vez más, el fútbol nos recuerda con esto que nada está escrito en sus guiones. 

Como tampoco la victoria del Arsenal. El equipo de Arteta, verdugo del Real Madrid en cuartos, se vuelve a quedar a las puertas de todo. Semifinalista en Champions, subcampeón en Premier. El primer perdedor de la dos competiciones al fin y al cabo. Un bagaje que, teniendo en cuenta el historial que arrastra, comienza a ser preocupante para el proyecto que cogió el entrenador vasco. Otro año será. 

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