Los ultras del Athletic de Bilbao: seis detenidos y doce ertzainas heridos tras una noche de violencia

Una vez más, el fútbol en Bilbao terminó en violencia. Una vez más, las autoridades lamentan lo ocurrido. Y una vez más, todo indica que la historia volverá a repetirse.

Lo que debía ser una noche de euforia por la clasificación del Athletic Club a las semifinales de la Europa League, se convirtió en una batalla campal en las calles del centro, con encapuchados cruzando contenedores, lanzando botellas y enfrentándose a la Ertzaintza, que terminó con doce agentes heridos y seis detenidos.

Celebración manchada por radicales

Las autoridades han valorado positivamente el dispositivo de seguridad que protegió la jornada durante el partido. El alcalde Juan Mari Aburto lo calificó de “eficaz”, señalando que la convivencia entre aficionados bilbaínos y escoceses fue “ejemplar” durante el día.

Pero todo cambió tras el pitido final. Un grupo de ultras del Athletic —encapuchados y agresivos— comenzó a alterar el orden en varias zonas próximas a San Mamés, especialmente en Licenciado Poza y Autonomía. Allí incendiaron contenedores, lanzaron objetos contundentes y forzaron la intervención de las unidades antidisturbios.

Seis detenidos, todos liberados horas después

Según fuentes del Departamento de Seguridad, seis personas fueron detenidas, con edades comprendidas entre los 17 y 37 años. Tres de ellos lo fueron por atentado contra agentes de la autoridad y los otros tres por desórdenes públicos. Todos han sido puestos en libertad, aunque deberán comparecer ante la justicia en los próximos días.

Los doce ertzainas heridos sufrieron contusiones durante las cargas policiales necesarias para dispersar a los alborotadores y recuperar la normalidad.

“No representan los valores de Bilbao”… ¿pero hasta cuándo?

Desde el Ayuntamiento insisten:

“Sobran ese pequeño grupo de alborotadores radicales de nuestras calles. No representan el sentimiento Athletic ni los valores de la ciudadanía vasca”.

Una frase bienintencionada, repetida, y cada vez más cuestionada. Porque los disturbios se repiten con demasiada frecuencia, y siempre son atribuidos a una minoría sin consecuencias duraderas. La pregunta inevitable es: ¿por qué siguen en las calles si no representan a nadie?

Un ensayo fallido antes de la gran final

El partido fue considerado de alto riesgo, con más de 4.000 aficionados escoceses desplazados a Bilbao. El dispositivo de seguridad fue planteado como un ensayo general para la final de la Europa League, que se disputará en San Mamés el próximo 21 de mayo.

La Ertzaintza continúa investigando, y no se descartan nuevas detenciones. Pero la sensación general es de decepción y preocupación. Si este fue el ensayo, la gran final promete ser un reto aún mayor.

La violencia en el fútbol no nace de la pasión, sino de la permisividad. Y si el mensaje institucional sigue siendo el mismo —sin consecuencias reales— los ultras seguirán entendiendo que tienen vía libre.

 

 

Los ultras del Athletic de Bilbao agreden brutalmente a una pareja escocesa ante la pasividad general

“¿Dónde está la Ertzaintza?”, grita una vecina desde su balcón. La ciudad celebra, pero una parte oscura del ‘sentimiento Athletic’ arrastra otra vez a Bilbao al desprestigio. Un grupo de radicales del Athletic de Bilbao atacó brutalmente a una pareja de aficionados escoceses —del Glasgow Rangers— mientras decenas de personas observaban sin intervenir.

El suceso, registrado en vídeo por una vecina de la calle María Díaz de Haro, ha generado una oleada de indignación en redes sociales y medios. En las imágenes, que se han viralizado, se escucha a la mujer que graba exclamar:

“¿Dónde está la Ertzaintza?”

Lo más preocupante no es solo la violencia, sino la impunidad con la que actuaron los agresores y la pasividad de quienes estaban presentes. Algunos grabaron. Nadie intervino.

A solo metros de una comisaría

La agresión tuvo lugar en una de las zonas más transitadas y controladas de la ciudad en jornadas de partido, a escasos metros de una comisaría de la Ertzaintza y de puntos de encuentro de aficionados. La pareja fue rodeada, golpeada, y uno de los hombres recibió una patada en la cabeza mientras intentaba levantarse del suelo.

El hecho ocurrió horas antes del partido entre el Athletic Club y el Glasgow Rangers, disputado en San Mamés el jueves 17 de abril. En esa misma jornada, otros episodios violentos desembocaron en seis detenciones y doce agentes de la Ertzaintza heridos.

Una ciudad desbordada, una policía cuestionada

Según confirma la Ertzaintza, seis personas han sido arrestadas por su implicación en los disturbios posteriores al partido. Sin embargo, la agresión grabada en vídeo ocurrió antes del encuentro, y ha puesto el foco en la falta de prevención y el escaso control sobre los grupos ultras locales.

Las imágenes no dejan lugar a dudas: un ataque organizado, selectivo, y prolongado en el tiempo, sin reacción policial inmediata. Las autoridades aseguran que ya hay una investigación abierta y que se están analizando los rostros captados en el vídeo para identificar a los agresores.

La sombra de siempre sobre el fútbol vasco

La brutal agresión ha reabierto el debate sobre la seguridad en eventos deportivos, pero también sobre la tolerancia cultural e institucional hacia el fenómeno ultra en determinadas aficiones. No se trata de un hecho aislado. Se trata de un patrón que se repite, muchas veces minimizado, casi siempre politizado.

Mientras desde alcaldía se insiste en que “no representan los valores de Bilbao”, la pregunta que flota en el ambiente es:

¿Cuántas veces más deben empañar la imagen de la ciudad hasta que alguien se atreva a decir que sí, que de algún modo los representan —aunque sea por inacción?

La agresión no solo avergüenza a Bilbao. También pone en evidencia la fragilidad de nuestro sistema de protección pública, la cultura de la impunidad y el miedo a nombrar lo evidente: hay radicales entre nosotros, y no todos vienen de fuera.

 

 

Fuente