Laporta se presenta al Gamper como un campeón, por Joan Vehils

Hansi Flick, saludando a Joan Laporta en la cena de gala de Seúl / FCB

El Barça no ha fichado a Nico Williams, aunque lo intentó. Tampoco estrenará esta noche el nuevo Camp Nou, como se anunció a bombo y platillo en un vídeo con la presencia del presidente Laporta. A todo eso, ha perdido al mejor defensa de la pasada temporada y, en el vestuario, se han vivido las primeras crisis internas desde que Flick es el entrenador. La polémica con Ter Stegen no ha sentado bien a determinados futbolistas, mientras que un pique personal entre Gavi y Fermín pudo tener graves consecuencias. A priori, el panorama no es el mejor a tan solo seis días de que comience una nueva temporada.

Sin embargo, los conflictos se han ido sorteando, y el club ha hecho un esfuerzo comunicativo para combatir cada uno de los frentes abiertos. Además, es posible que en las próximas semanas se anuncie que la pasada temporada se cerrará con beneficios. Es casi seguro, también, que LaLiga dé el visto bueno para inscribir a todos los futbolistas y, quizá incluso, que el equipo regrese al Camp Nou antes de Navidad. Si, pese a todo esto, el equipo no se ve afectado por los citados embates, Laporta saldrá más reforzado que nunca. Solo algún escándalo inesperado podría evitar que gane las próximas elecciones a la presidencia, previstas dentro de diez meses. Con este panorama, poco o nada tiene que hacer la deslavazada oposición. Es más, por el bien del equipo, sería recomendable vivir una temporada más plácida que la pretemporada.

Tanto por los de dentro del club, que deberían tomar nota de los errores en serie cometidos, como por los de fuera, que están obligados a aclarar sus intenciones antes de lanzarse a una larga y absurda guerra electoral. Aportar nuevas ideas y debatir es bueno para el Barça. Por el contrario, propiciar constantes bulos sin pruebas perjudica a la entidad.

El equipo sostiene a la directiva y al club; Lamine es el máximo generador de ilusión desde Messi y el entrenador, hasta ahora, aporta la seriedad necesaria que requiere una entidad como el Barça. Si estas tres premisas perduran, hay Laporta para rato.

Pues eso, que llega el Gamper como si antes no hubiera ocurrido nada. Los laportistas van pregonando que su líder lo tenía todo programado, cuando la sensación real de improvisación aumenta a diario. Mientras, Laporta, que logra atajar todas las crisis en el último minuto, se presentará esta noche como un campeón.

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