Lamine Yamal lidera la goleada del Barcelona al FC Seoul
En una noche electrizante, con aroma a espectáculo y pinceladas de leyenda, el FC Barcelona firmó un debut fulgurante en su gira asiática al imponerse por un contundente 3-7 al FC Seoul, en un duelo que fue mucho más que un simple amistoso. Lamine Yamal, Ferran Torres y un elenco de figuras culés se conjuraron en el Estadio Mundialista para construir una auténtica fiesta de fútbol, marcada por la inspiración ofensiva y algunas lagunas defensivas que aún requieren pulido.
Estreno dorado, fútbol de quilates
El partido quedará en la retina no solo por los diez goles anotados, sino por el debut de la nueva segunda equipación del Barça, teñida de dorado icónico y honrando la memoria de Kobe Bryant con su logotipo en lugar del habitual de Nike. Una estética de campeón para un equipo que, a ratos, recordó al mejor Barça de la era dorada.
El técnico alemán Hansi Flick, en su primera gira veraniega al frente del equipo, optó por un once inicial de altos quilates, donde destacó un Lamine Yamal desatado desde el primer minuto. El joven prodigio no entendió de protocolos de pretemporada: jugó a la velocidad de la élite, asumió galones y desequilibró como un veterano.
Torbellino ofensivo: gol, talento y verticalidad
Apenas ocho minutos necesitó el Barça para abrir la cuenta: Robert Lewandowski, oportuno como siempre, cazó un rechace tras un disparo de Yamal al palo. El polaco, que ya apunta a otro curso letal, definió sin oposición.
Lamine Yamal, con el dorsal 10 a la espalda, prolongó su exhibición con un gol de autor: recogió un balón tras rechace, dribló en seco y definió con temple. Más tarde, tras una pérdida suya en banda, el Seoul acortó distancias por medio de Cho Young-Wook, en una acción con sospechas de fuera de juego.
Pese al 2-2 momentáneo antes del descanso —obra del central jordano Yazan Al Arab tras una galopada sorprendente—, el genio de Lamine volvió a emerger. Control majestuoso, regate que dejó al defensor en el suelo y definición ajustada al palo largo. 3-2 al descanso, con el joven de la Masia dictando cátedra.
Rotaciones, ritmo y más goles
En la segunda mitad, Flick movió el banquillo y no bajó el nivel. Andreas Christensen aprovechó su entrada para anotar el 2-4 con un disparo raso que burló a la defensa surcoreana. Luego, el canterano Jofre Torrents, incisivo, asistió con elegancia a un Ferran Torres voraz, que marcó un gol gemelo al de Yamal.
Gavi, que lució el brazalete con el alma del capitán, se inventó un giro en el área y un remate cruzado que firmó el 2-6 con rabia. El Seoul no se rindió e hizo el tercero aprovechando una descoordinación defensiva, pero el Barça siempre respondía: Rashford, colaborador incansable, filtró un pase brillante que Ferran convirtió con clase en el 3-7 definitivo.
Luces y sombras de un Barça en construcción
Este vendaval ofensivo, aunque espectacular, no debe ocultar los ajustes pendientes. Desajustes atrás, pérdidas evitables y cierta relajación en algunos tramos podrían pasar factura ante rivales de mayor exigencia. El duelo del lunes ante el Daegu FC, colista de la K-League, será otro test para calibrar el crecimiento colectivo y la adaptación al clima hostil del verano surcoreano.
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