La otra versión de la polémica entre el Guarnizo y el Tropezón

La polémica desatada tras el partido entre Cultural de Guarnizo y C.D. Tropezón,  sigue generando reacciones y polémica en el fútbol cántabro. Miguel Ángel García, conocido como ‘Miguelín’, bajó desde la grada hasta el terreno de juego para recriminar al árbitro sus decisiones y, acto seguido, según recoge el acta arbitral, le propinó un cabezazo, no sin antes proferir amenazas verbales del calibre de: «Como te encuentre, te voy a matar, hijo de puta», esta acción ha sido condenada sin paliativos por su club. Sin embargo, desde Tanos también reclaman que se visibilice toda la secuencia de hechos y no solo una parte de ella.

El incidente principal —que ya ha derivado en una sanción federativa de 3 meses de inhabilitación y 4 partidos adicionales por amenazas— ha sido el centro del debate mediático. El acta arbitral refleja insultos y amenazas por parte del jugador antes de la agresión física, que fue ampliamente difundida en redes y medios.Además, a Raúl Bordas, también jugador del Trope, le caen 6 partidos de sanción: 3 por agredir a otro jugador y otros 3 por intentar agredir al entrenador de la Cultural de Guarnizo.

Disculpas del jugador

Miguelín ha reconocido públicamente su error. En un comunicado difundido por el club a través de la red social X (antiguo Twitter), el futbolista se mostró «profundamente arrepentido»: «Hoy estoy aquí para asumir la responsabilidad total de mis actos y ofrecer una disculpa pública y sincera. Al finalizar el partido cometí un error gravísimo. No hay justificación ninguna para la violencia, y menos aún en un ámbito que debe ser de respeto, deportividad y ejemplo para todos».

También pidió perdón al colegiado, a sus compañeros de equipo, al club y a los aficionados.

«Condenamos lo que hizo Miguelín, pero también hubo agresiones desde el Guarnizo»

Fuentes del club taniego explican a este medio que el partido, aunque tenso, se desarrolló dentro de lo habitual hasta los instantes finales. Fue en los minutos de descuento cuando, tras una jugada conflictiva por un intento de sacar rápido un balón, se desató un altercado entre jugadores de ambos equipos.

«Fue un pique típico del fútbol. Uno de ellos cae al suelo, uno nuestro va a levantarle, y empiezan los empujones. En ese momento salta gente del banquillo de ambos equipos. Lo grave es que el entrenador del Guarnizo agarra del cuello a uno de nuestros jugadores y le da un tortazo. Eso está en vídeo, pero el árbitro dice que no lo ve». Según relatan, la reacción del jugador agredido fue inmediata, aunque no acertó a responder con violencia gracias a la intervención de miembros del cuerpo técnico del Tropezón, que lograron sacarlo del campo antes de que la situación fuera a mayores.

«El árbitro no quiso escuchar lo que había pasado. Ese jugador se desespera y hay que llevarlo al vestuario. Después, un jugador del Guarnizo también lo empuja. Todo eso ocurre mientras Miguelín está viendo el partido tranquilo conmigo. Yo no sé en qué momento se le cruza el cable y baja al campo a hacer lo que hizo».

Imágenes clave y una petición de imparcialidad

Desde el club se insiste en que se han mostrado solo los vídeos que interesan a la parte local, mientras otras imágenes que recogen los momentos previos y las provocaciones al equipo visitante no se han difundido.

«Queremos que se vea todo lo que pasó. No es excusa para lo de Miguelín, que lo hemos condenado desde el minuto uno. Pero no puede ser que se nos pinte como los únicos culpables, cuando también hay una agresión del entrenador del Guarnizo, que además es policía nacional. Eso tampoco es ejemplo para nadie».

A esto se añade una crítica directa al relato de los hechos que circuló desde el lunes en algunos medios, especialmente tras publicarse que el árbitro había sido atendido en un centro médico, algo que, según el club, no se corresponde con la gravedad real de la agresión ni con el contexto general.

Un partido de alta tensión y frustración

En lo estrictamente deportivo, la jornada era clave para ambos equipos. Guarnizo buscaba mantenerse sólido en casa, mientras que el Tropezón necesitaba sumar para no descolgarse de la pelea por los puestos altos. El empate parecía no contentar a ninguno, y en los últimos minutos, la tensión se tradujo en protestas, pérdidas de tiempo y enfrentamientos verbales.

«Es un equipo que compite muy bien. Nosotros necesitábamos ganar y ellos empezaron a perder tiempo. Lo típico. Pero lo que no es típico es que alguien del cuerpo técnico rival dé un tortazo a un jugador nuestro, y luego digan que solo nosotros somos los malos». 

El club asegura que han actuado con responsabilidad incluso después del partido. Se retiraron sin incidentes del vestuario, lo limpiaron y dejaron las instalaciones en orden, a pesar del clima de tensión. «Nosotros no hemos entrado en más provocaciones. Pero queremos que se sepa la otra parte de la historia», insisten.

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