La goleada en Champions de los paniaguados

El Barça llegó a la tercera jornada de Champions con sus dos primeros porteros lesionados (Joan Garcia y Ter Stegen), con sus dos máximos goleadores de la última temporada en el dique seco (Lewandowski y Raphinha), con el fichaje más caro de los dos últimos años fuera de circulación (Olmo) y con el máximo artillero del actual curso sin poder todavía jugar (Ferran). El Barça de Flick regresaba a Montjuïc tras las dos dolorosas derrotas ante PSG y Sevilla y justo después de vencer al Girona, a la heroica, en el descuento. Y va el Barça con la alineación más joven de promedio en la historia de la Champions (23 años) y le mete 6 goles al rival. ¿Qué más queremos? Lo digo porque, en menos de 24 horas, haciendo un poco de zapping radiofónico he escuchado todos estos comentarios que transcribo. “Sí, 6 a 1, pero el rival era el Olympiacos”. “Sí, 6 a 1, pero a los 20 segundos ya nos podían haber marcado”. “Sí, 6 a 1,pero si no llega a ser por la expulsión injusta de Hezze, la segunda parte pintaba mal”. “Sí, 6 a 1, pero el tercero fue de penalti regalado cuando peor lo pasaba el Barça”. “Sí, 6 a 1, pero los de Mendibilar no habían marcado ningún gol en Europa, ni al Pafos, y al Barça se lo metieron”. “Sí, 6 a 1, pero Flick tuvo que dar entrada a De Jong por Dro para asegurar el partido”. “Sí, 6 a 1, pero el resultado es engañoso”. “Sí, 6 a 1, pero jugando así, el Madrid nos funde este domingo”. Vale, sí. Todo esto es cierto. La peña del vaso medio vacío está imponiendo este relato… Pero 6 a 1. Metemos 6 goles en Copa de Europa, un martes por la tarde, ¿y tenemos tantos remilgos? ¿De verdad? Esto no es ya de tribuneros. Es de auténticos cenizos y paniaguados. Pero 6 a 1.

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