Josefina se frustra con su cita en First Dates nada más verlo: «Por favor, deja de mirarme tanto»
El formato de Carlos Sobera se emite de lunes a viernes a las 21:05 horas en Cuatro
Josefina y Óscar en una cita en First Dates / Xavi Espinosa | SPORT
Xavi Espinosa
08 JUL 2025 23:04
Desde el día que se estrenó ‘First Dates’ en Cuatro, el programa ha dejado grandes momentos para los telespectadores con historias peculiares y extrañas, aunque no sucede en todas las citas. Sin embargo, el principal motivo del formato es que las personas que acuden al restaurante encuentren el amor, pero no todas las veces ocurre.
El formato está presentado por Carlos Sobera. Se estrenó en 2016, y tanto ha sido el éxito desde el primer día que se emitió que ha sido proclamado como un programa de referencia de Cuatro. Los amantes del programa pueden disfrutarlo de lunes a viernes a las 21:05 horas.
Josefina llegó al programa de citas con una maleta cargada de esperanzas… y se fue con una aún más pesada, llena de decepciones. Lo que no esperaba era vivir una cita que, más que encender chispas, generó cortocircuitos desde el primer saludo.
Desde hace años, Josefina siente que el amor le esquiva como si fuera invisible. Ha vivido siempre entre relaciones imposibles y silencios eternos. En una sincera charla con el presentador, confesó que todos los hombres que le gustan acaban resultando «inalcanzables» o desinteresados, y que nunca ha experimentado una relación estable. Con un suspiro resignado, dejó caer: «No sé qué pasa, pero es como si no encajara en ningún sitio», argumentaba.
Entonces apareció Óscar, un empresario andaluz de mirada chispeante y modales pulidos. Pero en cuanto se vieron en la barra, el clima se volvió gélido. Josefina lo supo al instante: no era su tipo. Ni por fuera ni por dentro. Sin embargo, decidió seguir adelante con la cena, quizá por cortesía, quizá por no dramatizar delante de las cámaras. Pero la incomodidad se podía cortar con cuchillo.
Los silencios se hicieron protagonistas. Óscar, perplejo por la falta de conversación, llegó a preguntarle si se sentía bien o si el mutismo era parte de su carácter. Ella, sin saber cómo salir del paso, evitó decirle que lo único que deseaba era que la cita terminara lo antes posible.
Con el tiempo, la tensión se volvió insoportable. Josefina rompió el silencio con una súplica inesperada: «Por favor, deja de mirarme tanto», se quejaba. Más tarde, a solas con el equipo del programa, fue aún más tajante: «Me sentí muy incómoda. Me miraba con esos ojos tan brillantes… como si me analizara por dentro. Me daba angustia».
Óscar, desconcertado por el rechazo sin aparente motivo, respondió con cierta dignidad herida: «¡Pero si no te he hecho nada! Solo intentaba conocerte…». Pese al desplante, tuvo el gesto de pagar su parte de la cena. En la ceremonia final, Josefina no se anduvo con rodeos: «No me he sentido bien, no eres el tipo de hombre que me hace ilusión», decía. Óscar, algo decepcionado pero sereno, zanjó la situación: «Lo noté desde el primer minuto. Aun así, podríamos haber intentado al menos tener una cena agradable», decía.
En un mundo donde el amor a veces llega disfrazado de sorpresa, la velada de Josefina y Óscar fue todo lo contrario: una noche donde cada gesto confirmaba que no todos los corazones laten al mismo ritmo.
