Flick y Lamine empiezan a descubrir el entorno

Hansi Flick habló claro antes del Barça-Girona / Dani Barbeito

El entrenador del Barça se mostró ayer muy cabreado por los falsos rumores que circulan estos días sobre algunas de sus decisiones respecto a Lamine Yamal. «Es una basura y quien ha dicho esto miente», dijo Flick en rueda de prensa. Da la sensación de que el técnico alemán empieza a estar harto de todo lo que rodea al Barça. O sea, del entorno. Quizá, concretando un poco más, empieza a estar hastiado de todo lo que rodea al vestuario e incluso de buena parte de él.

Flick vivió su primera temporada ajeno a todo lo que ocurría por dificultades con el idioma, pero ahora que empieza a entender el castellano está descubriendo dónde se ha metido. En alguna ocasión le han preguntado si sabía lo que era “el entorno”, pero ni tan siquiera entendió la demanda. Pues sí, el entorno del Barça es tóxico. Siempre lo ha sido y no cambiará. La pena es que Johan Cruyff no esté entre nosotros para explicarle realmente lo que es.

En realidad, todos formamos parte del entorno: periodistas, directivos, exdirectivos, presidente y expresidentes, exentrenadores, exfutbolistas, candidatos y excandidatos, asesores… El Barça es así. La unión es imposible. Aquí, cada uno va a la suya. Por tanto, la única solución es que se aísle de todos, que no se deje influir por nadie y que no varíe nunca su hoja de ruta.

A Lamine Yamal le está ocurriendo algo parecido, pero con la diferencia de que solo tiene 18 años. El problema del delantero de Mataró es que, a esa edad, además de estar descubriendo el entorno, también está descubriendo la vida. Por tanto, alguien con cabeza debería guiarle sobre los peligros de ser una joven estrella millonaria. De poco vale que su representante, el todopoderoso Mendes, venga de vez en cuando a Barcelona, coma con él y le aleccione. Una reprimenda aislada sirve de bien poco a un adolescente triunfador.

En fin, a Flick le queda un año más de contrato antes de irse a tomar el sol a Formentera, pero Lamine está llamado a ser la estrella del Barça de los próximos años. Quien tenga mano con cada uno de ellos debería mimarlos y advertirles de ese entorno que lo devora todo. Sin ellos al cien por cien, este Barça corre el riesgo de perderse.

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