FIFA endurece las multas contra el racismo
La FIFA acaba de hacer oficial sus modificaciones en el Código Disciplinario y donde las grandes novedades radican en el procedimiento en los comportamientos racistas o antidiscriminatorios, que se incluyen en el artículo 15. Por un lado ya faculta en su normativa, como viene sucediendo durante la última temporada, a jugadores, árbitros, entrenadores y oficiales de equipo para que informen inmediatamente de incidentes de racismo.
Además, hay un cambio sustancial en el apartado de las multas, que se incrementan hasta un máximo de cinco millones de francos suizos (5.339.300 millones de euros). FIFA se reserva además el derecho de interponer un recurso ante el Tribunal de Arbitraje Suizo (TAS) contra las decisiones en casos de abuso racista, así como de intervenir en los casos en los que una asociación miembro no investigue adecuadamente los incidentes de racismo y procese al infractor o infractores.
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Todos estos cambios se incluyen en los apartados 6 y 8 del artículo 30. Todas las asociaciones miembro, empezando por España, deberán incorporar estos cambios en sus propios reglamentos disciplinarios, como muy tarde el 31 de diciembre de este año.
Otras modificaciones importantes
Además, el nuevo Código introduce disposiciones más claras para abordar los retos a los que se enfrentan los acreedores a la hora de cobrar deudas durante los procedimientos de insolvencia y quiebra en el fútbol. Las obligaciones de los deudores de notificar sin demora a los acreedores dichos procedimientos y de informarles de sus derechos y recursos legales en virtud de la legislación nacional están ahora codificadas, junto con nuevos elementos que exigen a los acreedores permanecer vigilantes a la hora de hacer valer sus reclamaciones legales.
Otra modificación importante se refiere a la función de los ‘Expertos en Integridad’, que han pasado a denominarse ‘Fiscales de Disciplina y Ética’ para reflejar mejor la ampliación de las responsabilidades del cargo y su autoridad formal. El nuevo título representa un cambio de una función consultiva a otra centrada en que persigue activamente las infracciones éticas y disciplinarias.
