Fallece Manolo ‘el del Bombo’, el corazón incansable de La Roja
Nacido el 15 de enero de 1949 en San Carlos del Valle (Ciudad Real), Manolo comenzó su legendaria trayectoria como hincha de la selección durante el Mundial de 1982, celebrado en España. Desde entonces, y hasta su último aliento, su figura fue inseparable del espíritu del fútbol español: su voz, su entusiasmo y su bombo sonaron en diez Copas del Mundo y ocho Eurocopas.
«Lo dejé todo por el fútbol», confesó en una entrevista, recordando cómo abandonó su bar en Huesca en 1982 para seguir a España haciendo autostop. Aquella gesta improvisada de 15.000 kilómetros fue el inicio de una devoción sin condiciones, forjada en cada estadio, en cada bandera, en cada nota del bombo que le dio su apodo eterno.
Presente hasta el final
Su última aparición pública animando a La Roja fue el pasado 23 de marzo, en el estadio de Mestalla, durante el encuentro entre España y Países Bajos, en el que la selección de Luis de la Fuente logró el pase a la Final Four de la UEFA Nations League. A pesar de su avanzada edad y los achaques propios del tiempo, Manolo no quiso perderse esa cita con el equipo de su vida.
El aficionado que se convirtió en emblema nacional nunca vistió otra camiseta que no fuera la de España, y su inseparable bombo no solo marcaba el ritmo del estadio, sino también el de la pasión colectiva. “Nunca he dejado de creer en la selección”, solía decir.
Un legado que trasciende el deporte
Manolo ‘el del Bombo’ no fue simplemente un aficionado. Fue un fenómeno cultural, un rostro familiar para generaciones de españoles que veían en él el reflejo más puro de la entrega y la fidelidad. Su imagen, con el torso cubierto por la bandera nacional y su instrumento colgado al cuello, se convirtió en símbolo de los buenos y malos momentos del fútbol español.
Con su muerte, se apaga una voz que retumbó en cada estadio donde jugó España durante más de 40 años. Pero su legado seguirá resonando en cada gol, en cada victoria y en cada himno cantado por la afición.
