Endrick, el gran olvidado de Xabi Alonso: 137 días sin jugar ni un minuto con el Real Madrid
En Valdebebas, el silencio también pesa. Mientras el Real Madrid sigue su rumbo con firmeza en LaLiga y en Europa bajo la batuta de Xabi Alonso, hay una figura que permanece en la sombra: Endrick. El joven delantero brasileño, una de las grandes promesas del club blanco, aún no ha disputado ni un solo minuto oficial desde la llegada del técnico vasco al banquillo.
Con Mbappé convertido en un intocable y Gonzalo ganándose minutos con actuaciones sólidas, Endrick se ha quedado en tierra de nadie. En el fondo del banquillo, con la mirada fija en el césped, el exjugador de Palmeiras observa cómo pasa el tiempo y cómo el brillo de otros se apodera del protagonismo que parecía reservado para él.
Invisible para Xabi
El brasileño se ha convertido, literalmente, en el único jugador de campo disponible que aún no ha tenido minutos con Xabi. En una plantilla donde todos han rotado en algún momento —incluso jugadores como Alaba, que debutó esta temporada en Kazajistán—, el caso de Endrick empieza a llamar la atención.
Ni siquiera en Almaty, en la goleada ante el Kairat (0-5) donde el entrenador introdujo varias rotaciones, encontró espacio. Cuando Xabi decidió dar descanso a Mbappé tras su ‘hat-trick’, el cambio fue Gonzalo, no Endrick. Ni siquiera con el marcador decidido y el encuentro resuelto tuvo el brasileño la oportunidad de sumar minutos.
Su situación ya no puede considerarse secundaria; es, directamente, terciaria. Por detrás de Mbappé y del joven canterano que se ha ganado la confianza del técnico tolosarra a base de trabajo y eficacia.
Gonzalo, el protegido
El contraste no puede ser mayor. Gonzalo, un delantero del Castilla que irrumpió en el Mundial de Clubes el pasado curso por una emergencia médica de Mbappé, ha sabido aprovechar cada oportunidad. Con Xabi Alonso, ha participado en seis de los nueve partidos oficiales, acumulando más de 100 minutos y ganándose un rol de suplente útil, un recurso fiable para los tramos finales.
El propio futbolista lo reconocía en una entrevista reciente: «El míster siempre me ha transmitido mucha confianza en mí». Esa confianza, precisamente, es la que Endrick no ha logrado ganarse todavía. Y no parece que vaya a cambiar a corto plazo.
Una larga espera
La realidad es que Endrick lleva 137 días sin disputar un partido oficial. Su última aparición fue en el Pizjuán, en mayo, con Carlo Ancelotti aún al mando. Desde entonces, todo ha sido una sucesión de infortunios: lesiones musculares, una recaída en verano y la lenta readaptación a la dinámica competitiva.
Durante su recuperación, el brasileño trató de acortar plazos. Llegó incluso a viajar a Japón en su luna de miel con un recuperador físico personal, decidido a regresar cuanto antes. Pero los contratiempos se acumularon y, cuando quiso volver, el tren ya había pasado.
Mientras él entrenaba en solitario, Gonzalo se lucía en los amistosos de pretemporada en Estados Unidos. Sus goles y su despliegue convencieron al cuerpo técnico de que merecía un sitio en la plantilla. Y Xabi Alonso, fiel a su filosofía meritocrática, le ha ido dando continuidad.
Mbappé no se toca
El gran obstáculo de Endrick tiene nombre y apellido: Kylian Mbappé. El francés ha monopolizado el frente de ataque con actuaciones decisivas y una fiabilidad que hace imposible pensar en rotaciones. Xabi Alonso, pragmático, no ve necesario dar descanso a su estrella cuando el calendario aprieta.
A esto se suma que el técnico valora especialmente la comprensión táctica y la lectura de juego sin balón, aspectos en los que Endrick aún está en proceso de adaptación. Su talento es incuestionable, pero el cuerpo técnico considera que debe madurar antes de entrar en dinámica real de competición.
El brasileño fue presentado como el heredero natural del futuro del ataque blanco, un futbolista destinado a convivir con Mbappé y Bellingham en el nuevo proyecto del Madrid. Pero la realidad actual dista de esa promesa.
Mientras Lunin y Mendy completan su proceso de recuperación, y jugadores como Camavinga o Bellingham regresan con fuerza tras sus respectivas molestias, Endrick sigue esperando su momento. A sus 19 años, ve cómo el proyecto que debía catapultarlo al estrellato funciona sin él.
Paciencia o punto de inflexión
En el club reina la calma. Nadie duda de su potencial ni de su futuro, pero internamente se reconoce que el brasileño necesita tiempo y continuidad. No hay prisa, aunque la falta de oportunidades empieza a ser difícil de justificar, especialmente ante una afición que lo espera con expectación desde su fichaje en 2023.
Por ahora, el joven delantero sigue entrenando con intensidad, sabedor de que cualquier lesión o rotación podría abrirle una rendija. Sin embargo, cada jornada que pasa sin su nombre en el acta aumenta la sensación de aislamiento.
El Madrid vuela. Mbappé brilla. Gonzalo responde. Y Endrick, desde el fondo del banquillo, sigue esperando su amanecer.
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