El viejo nuevo Camp Nou toca la fibra y anuncia la Era Lamine
El estadio vivió una jornada de júbilo y afirmación culé dos años después de cerrar sus puertas. La jornada escenificó el relevo generacional: el jardín de Messi será ahora el de Lamine
Lamine disfruta en el césped del Camp Nou / DANI BARBEITO
Dídac Peyret
07 NOV 2025 12:39Actualizada 07 NOV 2025 12:48
En lo más alto del Camp Nou, tres miembros de la obra observaban el espectáculo de pie brazos en jarra. La imagen, ellos solos en una de las ventanas de acceso de la zona en obras, era puro contraste con el bullicio de un público entregado a lo nuevo y brillante de las primeras graderías y el césped.
En su estreno, el nuevo Camp Nou brilló como las cosas que no les ha tocado el tiempo y, sin embargo, despertó las emociones del que vuelve a un sitio muy vivido. Habían pasado 894 días de la última vez pero el nuevo estadio se parece muchísimo al antiguo.
Desde dentro, todo resultó familiar: el olor del césped, los baños, los colores; todo desprende una aroma de tradición que emocionó al socio, a pesar de la capa de modernidad de la reforma y caras nuevas como la queridísima mascota Cat.
En el club la jornada se vivió con la excitación de los días grandes, también con los nervios de las cosas abrumadoras. “No tengo tiempo para estar emocionada”, apuntó con ironía uno de sus trabajadores, minutos antes del arranque del entrenamiento.
Cat fue aclamado / DANI BARBEITO
En las gradas, otra historia: 23.000 aficionados que por primera vez parecían más atentos al estadio que a sus jugadores. Hubo algo de ritual en la experiencia, como ocurre siempre con la primera vez que entras en un campo de fútbol. Primero el silencio del asombro, luego la experiencia sensorial y finalmente la ceremonia en grupo, que arrancó con la afición entonando el himno. Fue un momento sencillo y espontáneo pero muy emocionante en una jornada pletórica de afirmación barcelonista.
Sold out, ídolo Lamine y cánticos al Madrid
El culé hizo cola para entrar y fiel a su estilo osciló entre el seny (solo dos niños se saltaron el protocolo saltando al césped) y algunos achaques de rauxa (gritos de “madridista qui no voti”). Entre los más aclamados Flick y un Lamine que conecta con los más pequeños y representa un nuevo culé global y desacomplejado para la nueva era. La jornada escenificó el relevo de ídolos en el Camp Nou: el jardín de Messi será el de Lamine, que solo jugó siete minutos en el antiguo estadio.
La gran novedad fue un Joan Garcia que se entrenó con el grupo por primera vez. Lo necesitará el Barça de Flick para volver a reinar en su templo. Todo está listo para que disfrutar de un partido en el Camp Nou sea una realidad. Su estreno tocó la fibra como ocurre siempre que se vuelve a los sitios donde uno fue feliz.
