El Real Madrid estalla: LaLiga ignora la norma FIFA y aprieta su calendario

El Real Madrid vuelve a encender las alarmas en Valdebebas. La LaLiga EA Sports ha programado dos partidos oficiales del equipo blanco con apenas 70 horas de diferencia, incumpliendo la recomendación oficial de la FIFA que establece un mínimo de 72 horas entre encuentros competitivos. La decisión ha sido recibida con malestar en el entorno del club, especialmente tras el precedente vivido en 2024, cuando se prometió públicamente que una situación así “no volvería a repetirse”.

Según el calendario confirmado este martes por LaLiga, el equipo dirigido por Xabi Alonso visitará al Girona el domingo 30 de noviembre a las 21:00 horas, y apenas tres días después, el miércoles 3 de diciembre a las 19:00, deberá medirse con el Athletic Club en San Mamés, en un duelo adelantado correspondiente a la jornada 19. Entre ambos partidos habrá solo 70 horas de margen, una cifra que ya ha encendido las críticas.

Un ajuste forzado por la Supercopa

La modificación del calendario se debe a la celebración de la Supercopa de España, que se disputará en Arabia Saudí en la segunda semana de enero. Los cuatro equipos participantes —Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid y Athletic Club— han visto cómo sus compromisos ligueros de diciembre se han adelantado para liberar el calendario previo a la cita.

Así, el Barça–Atlético se disputará el martes 2 a las 21:00, y el Athletic–Real Madrid, el miércoles 3 a las 19:00. Aunque la reestructuración era previsible, lo que ha sorprendido en Chamartín es que la planificación no haya respetado el margen mínimo recomendado por la FIFA desde marzo de 2023 para proteger la integridad física de los futbolistas.

Una norma que parecía inquebrantable

En marzo de 2024, tras un episodio similar, Real Madrid Televisión fue tajante. Después de que el equipo tuviera que jugar en Villarreal apenas 66 horas después de un derbi de Champions ante el Atlético, el canal oficial del club denunció públicamente lo que consideró “un atropello de LaLiga” y dejó clara la posición institucional: “El Real Madrid no volverá a jugar nunca más un partido sin tener 72 horas de descanso. Y para ello pedirá el amparo a la FIFA”.

Desde entonces, esa pauta se había mantenido a rajatabla. La planificación del calendario se había diseñado siempre respetando los márgenes, incluso en semanas de doble jornada o tras compromisos internacionales. Por eso, este nuevo ajuste ha generado un sentimiento de contradicción interna que el club blanco difícilmente dejará pasar por alto.

Salud del futbolista vs exigencias de calendario

La situación reabre un debate recurrente en el fútbol profesional: ¿qué pesa más, la integridad física de los jugadores o las necesidades del calendario televisivo y comercial? Las recomendaciones médicas y de rendimiento son claras: el cuerpo de un futbolista de élite necesita al menos 72 horas para recuperarse de un partido de máxima exigencia. Reducir ese margen, especialmente en un tramo de temporada tan cargado, incrementa el riesgo de lesiones musculares, fatiga crónica y bajada del rendimiento.

El Real Madrid, que ya ha expresado en el pasado su intención de proteger a su plantilla ante este tipo de situaciones, se encuentra ahora en una encrucijada: o acepta la programación sin levantar la voz, o vuelve a elevar el tono institucional para exigir un trato coherente con lo ya prometido. El precedente de Villarreal, sumado al nivel de exigencia actual —con piezas clave como Mbappé, Bellingham o Rodrygo jugando más de 3.000 minutos por temporada— hace que la dirección deportiva mire con atención esta secuencia de partidos.

A falta de confirmación oficial por parte del club, todo indica que la polémica está servida. El Real Madrid no solo se jugará tres puntos clave en Montilivi frente al Girona, un equipo que sigue afianzado en la zona alta de la tabla, sino que apenas 70 horas después tendrá que afrontar una de las salidas más complicadas del curso en San Mamés, frente a un Athletic siempre competitivo en casa. Todo ello antes de la exigente Supercopa de España y con varios jugadores acumulando carga por compromisos internacionales.

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