El primer gran marrón de Hansi Flick, por Xavier Bosch

En su primera campaña en el Barça, Hansi Flick pasó por dos momentos delicados. El primero cuando vio que el gran fichaje de verano, Dani Olmo, no podía ser inscrito. La lesión de Christensen llegó oportunamente cuando el jugador y el entrenador empezaban a mosquearse. El segundo momento llegó con la lesión de Ter Stegen. Perderle hasta final de temporada significaba jugar con Iñaki Peña y tener, como recambio, a un portero del filial que no le ofrecía garantías. El tema se solucionó con la incorporación del retirado Szczesny.

Con el regreso de Ter Stegen, ya en el final de temporada, Hansi Flick empezó a hacerse un lío. Szczesny, inscrito en la Champions League, encajó siete goles en la semifinal ante el Inter de Milán, Ter Stegen volvió en Montjuïc el día que se debía celebrar la Liga y, tras la derrota contra el Villarreal, el portero no quiso hablarle a la afición, ante el disgusto presidencial. En San Mamés, en la última jornada, jugó Iñaki. Parecía un premio para el alicantino pero también una reprimenda para Ter Stegen. Ahora, con Joan Garcia fichado y Szczesny renovado, Hansi Flick debe decirle a Ter Stegen que, lo mejor para él, es que se busque la vida fuera del Barça. Este será su gran marrón, tras un año en el Barça. Para el club, es vital ahorrarse su salario. Para Ter Stegen, que confía que él es el mejor, no va a dar su brazo a torcer. En agosto de 2023, Laporta renovó al meta alemán por cinco años. Le quedan tres de contrato y, por lo tanto, tiene la sartén por el mango.

La conversación Flick-Ter Stegen será de alto voltaje. Con una diferencia. Uno cumplirá órdenes de club, mirando el ‘fair play’ y el futuro de la portería, y el otro defenderá sus intereses, tan propios como legítimos. Hay lío para rato.

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