El ‘overbooking’ del deporte en TV. Opinión de Marc Menchén
Jan Vesely, en un partido con el Barça esta temporada / Javi Ferrándiz La televisión ya no manda como antes, pero aún marca los tiempos si nos referimos a crear momentums de consumo. Y lo cierto es que no hay tantos huecos para todos. En un mercado saturado de contenidos, con audiencias fragmentadas y una oferta casi infinita, no todas las competiciones pueden seguir ocupando el espacio mediático que un día tuvieron asegurado. Y esto no es culpa del algoritmo ni de los jóvenes que prefieren snacks audiovisuales a toda una retransmisión: es una cuestión de prioridades, de dinero y, sobre todo, de relevancia. OpiniónMarc Menchén En España, el fútbol sigue acaparando casi todo: inversión publicitaria, derechos audiovisuales, tiempo de consumo. Y ni siquiera así tiene asegurado mantener el valor de sus derechos a medio plazo. Si hace ya unos años apostó por estirar la jornada fue precisamente para no verse devaluada. Es una estrategia que ayuda a los ‘broadcasters’ —casi 1.000 millones al año en España— y evita que los propios equipos se canibalicen en audiencias. ¿La consecuencia? El resto de las competiciones deben buscarse la vida con los huecos en la parrilla que quedan libres si quieren garantizarse el máximo de atención mediática posible. Nada raro, y que hacen incluso las mayores competiciones de Estados Unidos. Las finales de la NBA, por ejemplo, no arrancan hasta que termina la temporada de la NFL con la Super Bowl, la MLB tiene su momento culmen en octubre con la Serie Mundial y la MLS Cup es en diciembre. Volviendo a España, la ACB está ahora ante una decisión clave: seguir en Movistar Plus+ en unas condiciones más ajustadas o explorar nuevas fórmulas que pasen por recuperar el partido en abierto. La RFEF también debe replantear su estrategia con la Primera Federación y el fútbol sala, dos categorías que mediáticamente se han visto eclipsadas por Liga F y donde el foco no debería ser tanto si ingresar más o menos, sino en asegurar la máxima visibilidad a los patrocinadores que hoy cubren el grueso del presupuesto en estas categorías. Esta semana, Telefónica anunció que deja de patrocinar a Movistar Inter y no parece casualidad. La pérdida de visibilidad y la ausencia de un calendario claro seguramente han restado atractivo al producto, y si realmente estas competiciones quieren dar un salto comercial, deben buscar la manera de garantizar que pueden ofrecer paquetes de visibilidad que trasciendan a lo local. Quedan pocos huecos en la parrilla, pero los hay. Yo, al menos, recuerdo cuando los sábados al mediodía tocaba futsal en La2 y los domingos a las 12h había baloncesto en abierto. En tiempos de hiperfragmentación, saber cuándo y dónde ver algo siempre ayuda. Y quizá recuperar esos pequeños rituales sea parte de la solución, como también que RTVE ponga menos millones a la Selección y más al polideportivo español. La Liga F ha logrado desbloquear una de sus grandes reivindicaciones. El fútbol femenino aparecerá en La Quiniela desde 2025-2026, y eso se traducirá en dos cosas: un extra de 5 millones de euros por temporada y una vía adicional para llamar la atención de los aficionados, ahora más atentos a estos resultados porque bien pueden valer un premio. Por no hablar de que su aparición llega en un momento crucial, pues permitirá suplir los 5 millones que ha abonado anualmente el Consejo Superior de Deportes (CSD) durante tres temporadas. En 2025-2026, la competición prevé ingresos récord de casi 26 millones de euros y un reparto de 525.237 euros por club, que multiplica por 25 el del primer año. El crecimiento llega por más ingresos propios y menores costes, con aportaciones clave de LaLiga por la exclusiva de su negocio comercial (10 millones), la RFEF (2,5 millones) y DAZN, que aumenta su aportación hasta 7,5 millones.¿Un fondo público para el deporte?
La Quiniela, bote para Liga F
