El mejor fichaje posible, por Iñaki Ugalde
Nico Williams volvió por sus fueros. Tras un verano envuelto en dimes y diretes y una pretemporada un tanto floja, el extremo rojiblanco venció y convenció el pasado domingo ante el Sevilla. El hecho de que la afición de San Mamés coreará su nombre varias veces y se pusiera de pie para despedirle en el momento de ser sustituido habla por sí mismo.
Impresionante agur e impresionante encuentro el desplegado por el delantero navarro. Le costó entrar en acción, pero cuando lo hizo fue un sin parar. Penalti, gol, dos asistencias, remate al palo… Todo un recital frente a un rival, eso sí, que careció de contundencia y consistencia a la hora de defender su portería.
Con 2-0 ya en el marcador, Nico pudo firmar el tercero en un remate que acabó en la madera. A partir de ahí tanto a él como al resto del equipo les tocó sufrir frente a un Sevilla en fase de construcción de la mano de Almeyda, su nuevo míster, que tuvo arrestos y recursos suficientes para nivelar el marcador y meter el miedo en el cuerpo a los rojiblancos. El pequeño de los Williams, sin embargo, volvió a salir a escena para protagonizar una internada marca de la casa y asistir a Robert Navarro para firmar el 3-2 al fin y a la postre definitivo.
Otro detalle de calidad, sin duda, de un delantero al que han tentado grandes clubes de Europa, pero que ha preferido continuar en el Athletic con los suyos. En Bilbao no va a estar mal pagado, pero seguro que lejos de casa le ofrecían mucho más dinero, aunque haya quien quiera vender lo contrario.
