El día que Santiago Bernabéu cruzó el Atlántico para orinar en la tumba de un viejo enemigo

Una de las anécdotas más sorprendentes de la larga presidencia de Bernabéu (máximo dirigente blanco entre 1943 y 1978) cuenta cómo viajó hasta México para tomarse una curiosa venganza

Santiago Bernabéu, presidente del Real Madrid entre 1943 y 1978 / –

10 OCT 2025 10:41

Ningún otro presidente ha estado tanto tiempo al frente de un club. El récord de Santiago Bernabéu, máximo dirigente del Real Madrid entre 1943 y 1978, es casi imbatible: 35 años al frente de una entidad deportiva de tanto nivel dan para muchos momentos reseñables.

Uno de ellos, quizá no especialmente relevante en cuanto a la historia oficial del Real Madrid pero sí especialmente curioso, tuvo que ver con una venganza personal.

Ocurrió en 1956, cuando Santiago Bernabéu cruzó el Atlántico para cumplir un deseo, el de vengarse de un viejo enemigo: cuenta la leyenda que cuando supo del fallecimiento de quien le había hecho la vida imposible años atrás, viajó a México para tomarse su venganza particular.

Aquí la historia presenta un primer matiz: la leyenda cuenta que Bernabéu viajó expresamente hasta la capital de México con tal motivo, al punto de que pidió a uno de sus asistentes que sacase sendos billetes de avión.

Una vez en México DF, Bernabéu visitó el cementerio donde estaba enterrado su viejo enemigo y orinó en su tumba. Tras hacerlo, regresó al aeropuerto y volvió a Madrid.

Algunas versiones cuentan que en realidad, Bernabéu no viajó expresamente a México para realizar ese gesto, sino que ya estaba de viaje en Centroamérica y aprovechó la circunstancia para tomarse esa venganza personal que tantos años llevaba rumiando.

Las crónicas más oficialistas -por decirlo de alguna forma- no desvelan el nombre del viejo enemigo de Bernabéu. Sin embargo, no cuesta demasiado descubrir otras fuentes que hablan con nombre y apellidos del susodicho, aunque también en este apartado aparecen varias versiones.

Misterios en torno a un nombre

¿Por qué el presidente del Real Madrid guardó tanto rencor durante tantos años? Y sobre todo, ¿quién fue ese viejo enemigo de Bernabéu?

Descifrar su nombre no resulta sencillo. Una versión apunta a que fue un periodista deportivo llamado Joaquín Soriano, alias Al Capone, «cronista de deportes y muerto en el exilio mexicano», como recoge el periodista Juanma Trueba en ‘Bernabéu. El hombre detrás del escudo’ (geoPlaneta).

Soriano, efectivamente, tuvo que huir de España en la guerra civil y tras refugiarse en Francia, se exilió en México, donde falleció en 1944.

Otras fuentes, en cambio, deslizan otra identidad. También fallecido en el exilio republicano, también periodista, y dramaturgo, y dirigente deportivo: su nombre fue Ceferino Rodríguez Avecilla.

Avecilla fue un prolífico periodista y escritor que también se vio obligado a salir de España en la guerra por su filiación comunista.

«Quizá no sea exagerado decir que Ceferino Rodríguez Avecilla es el hombre más ignorado de la historia del fútbol español, sobre todo en comparación con la importancia que ha tenido para este. Cuando no vilipendiado y hasta insultado», cuentan en Cuadernos de Fútbol los historiadores Luis Javier Bravo Mayor y Víctor Martínez Patón.

Avecilla, efectivamente, pudo cruzar sus caminos con Bernabéu en más de una ocasión, ya que durante los primeros años del siglo XX fue presidente de la Asociación Madrileña de Clubs de Foot-ball. (Bernabéu, nacido en 1895, fue jugador de la primera plantilla del Real Madrid entre 1912 y 1927).

Existen muchas sombras alrededor de la figura de Avecilla, el supuesto gran enemigo de Bernabéu. Se da por supuesto que nació en Valladolid en 1880.

Pionero del periodismo deportivo

Trasladado a Madrid, llegó a fundar tres revistas deportivas: Revista de Sport (1903), Mundo Sportivo (1903) y Gaceta del Sport (1904), además de colaborar como cronista deportivo en el diario madrileño Diario Universal, en el que firmaba sus artículos con el pseudónimo de Bowden.

(Los historiadores apuntan a que una de las revistas que fundó, Mundo Sportivo, sirvió de inspiración para la creación del diario ‘El Mundo Deportivo’, nacido en Barcelona en 1906).

Santiago Bernabéu, el hombre detrás del escudo / geoPlaneta

Avecilla también formó parte de los primeros años de vida del Madrid, llamado entonces Madrid FC, aunque tras un enfrentamiento con los dirigentes, dejó el club para fundar el Club Español de Madrid.

Desencantado con los hilos que movían el mundo del fútbol, Avecilla no tardó en apartarse del deporte. Así lo narran los historiadores:

«Lo que sí podemos afirmar con absoluta seguridad es que la experiencia de Avecilla en el fútbol no fue buena. Una vez se puso al frente de la federación solo duró tres meses al frente, víctima de un conjunto de intrigas e insidias que resultan casi increíbles de imaginar en el lejano 1904 en que el fútbol solo era pasión y diversión».

Avecilla se dedicó entonces a sus otras grandes pasiones, el periodismo y la literatura. Escribió en La Tribuna, Libertad o Informaciones. Fue director de Castilla (1917), un periódico de Alcalá de Henares, y publicó varias novelas, obras de teatro y zarzuelas: ‘Los crepúsculos’, ‘La vida eterna’, ‘Margot tiene que ser honrada’, etc.

Republicano convencido, y tras un tiempo en París, regresó a España cuando se proclamó la república. Publicó entonces una serie de novelas cortas reunidas en la colección ‘La novela roja’.

En 1936 formó parte del comité incautador de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Muy activo en la confrontación civil y política, Avecilla sobrevivió a la guerra; fue encarcelado y en 1942 logró escapar a México. Allí continuó su labor periodística y literaria, y allí falleció en 1956.

Una historia con sombras

¿Fue él el gran enemigo de Santiago Bernabéu? Pudo ser: las circunstancias vitales, deportivas y políticas de ambos permiten encuadrarlo como tal.

Bernabéu fue un firme defensor de la causa nacional en la guerra, aunque bien pudiera ser que su inquina se debiera a motivos puramente deportivos, o que no encajase bien alguna crítica periodística en los años anteriores a la guerra.

La historia, conviene admitirlo, sigue teniendo sombras. Hace mucho tiempo que sus protagonistas fallecieron y es probable que nunca se sepa con certeza quién fue ese viejo enemigo al que Bernabéu guardó tanto rencor durante tanto tiempo.

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