El Barça frena a Lamine Yamal: prioridad absoluta a su recuperación

El FC Barcelona ha tomado una decisión clara con respecto a Lamine Yamal: el joven extremo será dosificado con más frecuencia para evitar una recaída en la pubalgia que arrastra desde hace semanas. Aunque su rendimiento mostró signos de mejora ante el Elche, el club considera que no está al cien por cien y necesita una gestión más conservadora para recuperar su mejor versión.

Un tratamiento basado en el banquillo

El propio Hansi Flick fue contundente tras el encuentro ante el Elche:

“Hay que gestionar su lesión. Viene y va. Y debe gestionarse”, señaló el técnico alemán.

Lamine marcó un gol y dejó destellos de su talento, pero no completó el partido. Y eso, según el club, forma parte esencial del tratamiento. La idea es que no dispute todos los minutos, como sucedía la temporada pasada, donde fue titular en 58 de los 62 partidos que jugó.

Ahora, se le ha explicado que acabar los partidos en el banquillo es parte del proceso para superar la lesión. El propio Flick le ha transmitido el mensaje: proteger su físico es prioridad.

Un rendimiento irregular pero esperanzador

Ante el Elche, Lamine marcó su primer gol en LaLiga desde agosto, un tanto de gran calidad técnica. Sin embargo, los datos aún reflejan un jugador lejos de su mejor versión: 70,8% de acierto en el pase, sólo dos regates completados de cinco intentados, y un fallo claro frente al arco rival.

Pese a ello, en el club valoran positivamente su evolución física y mental. El extremo de 18 años fue el protagonista en el inicio del partido y, tras anotar, besó el escudo con emoción, una señal de que su motivación sigue intacta.

Cuidar al talento dentro y fuera del campo

Desde el área médica y deportiva del Barça también se contempla limitar su exposición pública, no solo para favorecer el descanso físico, sino también el equilibrio emocional del jugador. Su comportamiento es descrito como profesional y maduro, y en la entidad confían en que aceptará su rol temporal sin problemas.

La gestión de su caso es delicada. En los últimos cuatro partidos, solo completó uno: el Clásico en el Bernabéu. En los otros (Girona, Olympiacos y Elche), fue sustituido antes del final. No se contempla, de momento, reducir su presencia en los entrenamientos como se hizo con Pau Cubarsí, aunque todo dependerá de su evolución y de las sensaciones que transmita en el día a día.

En el Barça están convencidos de que, con una dosificación adecuada, Lamine volverá a ser ese jugador desequilibrante que ilusionó a Europa. El club y el cuerpo técnico tienen claro que el camino pasa por la paciencia, la protección y la gestión responsable de un talento único.

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