El Barça, en cuadro: solo ocho jugadores sanos en la peor plaga de lesiones del siglo

El FC Barcelona vive días de auténtico infierno físico. A la falta de regularidad deportiva se suma una epidemia de lesiones que amenaza con desfigurar por completo los planes de Hansi Flick. En apenas tres meses de competición, quince futbolistas han pasado por la enfermería azulgrana, una cifra que hiela la sangre incluso en los despachos del club. Solo ocho jugadores pueden presumir de haber salido indemnes —por ahora— de esta pesadilla médica. Son los ‘supervivientes’ del vestuario culé.

Los únicos ocho sanos: Szczesny, Araujo, Gerard Martín, Cubarsí, Eric García, Casadó, Rashford y Roony

En un vestuario donde los vendajes se han vuelto paisaje, estos ocho nombres son casi una excepción biológica. Szczesny, Araujo, Gerard Martín, Cubarsí, Eric García, Casadó, Rashford y Roony son los únicos jugadores del primer equipo que no han aparecido en ningún parte médico en lo que va de temporada. Representan solo el 35% de la plantilla, una estadística tan alarmante como inédita en los últimos años.

“Nunca habíamos vivido algo así”, reconocen fuentes internas del club. “El cuerpo técnico está desconcertado. Se están revisando todos los métodos de trabajo, desde la carga de entrenamientos hasta la alimentación”.

La portería, zona cero del drama azulgrana

De los tres porteros disponibles, solo Szczesny sigue en pie. Ter Stegen, lesionado desde julio, continúa recuperándose de una lesión de espalda que se ha complicado más de lo previsto. Joan García, por su parte, cayó lesionado en septiembre ante el Oviedo y no volverá hasta después del parón de selecciones.

Así, el guardameta polaco, que llegó al club como tercer portero, se ha convertido en el titular indiscutible. En los últimos encuentros ha demostrado una solidez admirable, incluso deteniendo un penalti a Mbappé en el duelo frente al PSG. Pero Flick sabe que su margen de error es mínimo: no hay recambios sanos bajo palos.

Defensa: el bastión menos afectado

Paradójicamente, la línea defensiva —habitualmente castigada en otras temporadas— es la más estable del equipo. Araujo, Gerard Martín, Cubarsí y Eric García han logrado mantenerse disponibles en todo momento. Su fiabilidad física y táctica ha sido clave para que el Barça no se desmorone por completo.

Sin embargo, las sombras también acechan atrás. Christensen y Balde están lesionados, mientras que Koundé dio un susto reciente tras sentir molestias antes del Clásico. Pudo jugar, pero entre algodones. La defensa resiste, sí, pero con alfileres.

El mediocampo, un campo de minas

Si la defensa aguanta, el centro del campo es un auténtico campo de batalla. Solo Casadó ha escapado de los problemas físicos. Frenkie de Jong, que regresó tocado de los compromisos internacionales, sufre una lesión en el músculo obturador externo. Gavi, tras pasar por quirófano por un problema de menisco, estará fuera entre cuatro y cinco meses. Y el golpe más reciente: Pedri, baja hasta después del parón de selecciones.

La situación es crítica. Flick ha tenido que tirar de la cantera para completar convocatorias y dar oxígeno a un mediocampo deshecho. El caso de Marc Bernal, aún en recuperación de su operación anterior, refleja el panorama: una medular vacía, carente de ritmo y equilibrio.

El ataque, el mayor dolor de cabeza

Donde el problema alcanza tintes de tragedia es en el frente ofensivo. Solo Rashford y Roony han esquivado la plaga. En cambio, Dani Olmo, Ferran Torres, Lewandowski, Raphinha, Lamine Yamal y Fermín López han pasado por la enfermería en algún momento.

La consecuencia: un ataque roto y sin continuidad, con Flick obligado a reinventar su delantera partido tras partido. Sin duda, el Barça ha perdido poder de fuego y dinamismo, lo que explica en parte la falta de gol en los últimos encuentros.

Un misterio sin resolver: ¿por qué tantas lesiones?

El club lo reconoce abiertamente: no entienden qué está pasando. Desde el 30 de agosto, no ha habido una sola semana sin que un jugador azulgrana cayese lesionado. Los servicios médicos han intensificado los análisis sobre las rutinas de entrenamiento, las cargas musculares e incluso la alimentación. Sin embargo, no hay un patrón claro.

Algunos expertos apuntan a la exigencia del calendario y la falta de rotaciones. Otros, a los métodos de trabajo de Hansi Flick, más intensos que los de su predecesor. También se estudia el factor psicológico: la presión y el estrés competitivo podrían estar debilitando a los jugadores.

El vestuario, al límite físico y mental

Dentro del vestuario, el ambiente es de preocupación y resignación. Los jugadores reconocen que la fatiga acumulada empieza a pasar factura. Los más jóvenes, como Cubarsí o Casadó, intentan mantener la moral alta, pero los veteranos saben que sin una plantilla completa será difícil sostener el nivel.

Con ocho bajas médicas activas, el objetivo de Flick es llegar vivo al parón de selecciones. El técnico alemán confía en recuperar a Dani Olmo y Raphinha en las próximas semanas, pero asume que no podrá contar con Gavi ni Pedri hasta final de año.

La prioridad ahora es minimizar riesgos. Los preparadores físicos han ajustado las cargas y reducido la intensidad de los entrenamientos. Pero la sensación general es que el daño ya está hecho.

 

 

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