El Barça de Patri

Patri Guijarro y Clara Serrajordi / FCB

Si tuviese que confiarle las llaves de mi casa a una futbolista, elegiría a Patri Guijarro. Y sí, hablo en sentido figurado. Pero también un poco literal. Porque si tuviese un equipo, sería la primera jugadora que querría para liderarlo.

El Barça con Patri es un equipo. Sin ella, es otro completamente distinto. Su partido en el Di Stéfano fue una exhibición absoluta en todos los aspectos del juego. En ataque, en defensa, en el control. Tiene una capacidad asombrosa para alargar la pierna y robar balones con la punta del pie que parece imposible. Está en otro nivel.

Cada vez que la veo jugar pienso que debería ser obligatorio poner vídeos suyos en las escuelas de fútbol. Tiene un imán en el pie. Todo pasa por ella. Todo tiene sentido con ella.

Su primera parte fue una exhibición sin necesidad de marcar ni asistir. Siempre en el lugar correcto, dominando cada duelo —solo perdió uno— y filtrando el pase en el primer gol que inicia la jugada que acaba en la asistencia de Alexia a Pajor. Ese tipo de acciones están al alcance de muy pocas.

La gran diferencia entre el primer Clásico de la temporada, en el que el Madrid logró competir a pesar del resultado final (4-0), y los últimos, es ella. Ha sido la mejor en los tres.

La presencia de Patri en el centro del campo cambia por completo el escenario. En ataque, su capacidad para recibir bajo presión, girarse o jugar de primeras libera a sus compañeras y da oxígeno a la salida de balón. En defensa, su lectura le permite anticipar las transiciones del rival, recuperar arriba y evitar que el equipo tenga que correr hacia atrás. Es decir, tener el balón más cerca del área rival y estar siempre más cerca de volver a atacar.

Habrá nombres más mediáticos, siempre los hay. Pero el éxito del Barça no se entiende sin Patri, dentro y fuera del campo. Tiene 28 años, contrato hasta 2027, y el proyecto debería girar a su alrededor porque le da sentido a todo.

El fútbol le debe un Balón de Oro. Y un último apunte. Pere Romeu apostó en el primer Clásico de Champions por juntar a Patri con Serrajordi en el centro del campo, tambié con Alexia. Una decisión valiente, en parte condicionada por las lesiones, pero también una declaración de intenciones: confiar en el talento joven en un escenario grande.

Y el resultado fue una delicia. La conexión entre las tres funciona, se entienden, se complementan. Porque cuando Patri está, todo encaja

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